La otra

Bueno… no soy la otra, lo fui en algún momento, y fue la peor experiencia de mi vida.

Viví una experiencia que cambió mi perspectiva de la vida. Es mentira lo que dicen de que la otra se lleva todo lo bueno, a quien inventó esto nadie le ha explicado lo que se siente vivir en la sombra de una relación.

Yo confieso que ser la otra ha sido una de las movidas más inmorales, descaradas y equivocadas de mi vida, pero fue algo que necesité para darme cuenta de una cosa: la otra siempre va a ser de carne y hueso, por lo tanto va a tener corazón. Después de esto no lo justifico, pero les puedo decir que el papel no es tan glamouroso como algunas se lo imaginan.

Siendo la otra me tocó esconderme, ver a quien quería en público con su novia (y sentirme terrible por dentro, tanto culpable como deprimida), aguantar maltratos por situaciones incómodas, mentir, inventar excusas, hacer cosas a espalda de mis amigos, vivir un engaño, controlar lo que decía por redes sociales y hasta ocultarle verdades a mi familia. En resumen, ser la otra me hizo caer en todos los comportamientos incorrectos que conozco y detesto.

Varias cosas sobre la otra…

Si, disfrutamos, usualmente no aguantamos problemas, ni rollos, no tenemos que preocuparnos por celos, comportamientos apropiados o inapropiados y la gente cree que tenemos a la mano siempre lo que queremos, ahí está el error, porque la otra tampoco puede exigir, pedir, solicitar, ni nada que implique en algún nivel una solicitud.

Claro, a la otra le toca la aventura, la adrenalina de esconderse, los mensajes de sexo y quizás la diversión de la provocación en una situación de riesgo. Pero también le toca la soledad de esconderse, la espera del mensaje que no se puede enviar porque “hay gente”, el aburrimiento de un fin de semana sin planes porque hay que llevar a la novia a la playa o a una reunión familiar.

No sé si están conscientes de que “hombre no deja mujer” así que la otra SIEMPRE está destinada a terminar con el corazón roto si se enamora… ella se ve forzada al juego donde el que se enamora pierde. La otra siempre va a ser mal vista, sin importar si la relación se termina por otras razones, ella siempre va a ser la mala de la historia, de hecho es tan así que pasarán años y quizás hasta la misma pareja la culpará por haber creado problemas que fueron simples descuidos de una relación de sombras y misterios.

Si tuviera que darle un consejo a aquella que tiene la posibilidad de ser la otra sería: no lo hagan!. Pero si están decididas a hacerlo tomen estas consideraciones:

1.- No se metan en la vida del sujeto, no conozcan a sus amigos/familia/mascotas/etc, eso solo les hará la relación más personal, y más difícil enfrentar el hecho de que el sujeto tiene otra vida aparte de nosotros, su vida de verdad por cierto.

2.- No se enamoren, cosa en las que también les va a ayudar la primera regla.

3.- No lo involucren en su círculo de amigos, primero porque es muy difícil explicar la situación sin recibir malas miradas, segundo porque aquel que no conozca la situación puede crear un problema en público si se encuentran con el sujeto y la novia y tercero esto debería ser un juego, mientras más lo involucres más difícil no caer tu (y huir en caso de emergencia).

4.- NUNCA lo lleves a tu casa, bajo ningún pretexto, esa sería la explicación más difícil de dar.

Las películas, novelas, series, etc nos pintan a la otra como este ser glamouroso que siempre tiene el control, una mujer fuerte que solo quiere divertirse y destruirle la vida a los demás. El problema está en que, como ya dije, la otra es de carne y hueso y se nos olvida, tanto cuando tomamos ese papel, como cuando lo juzgamos. Pero no olvidemos nunca que la otra siempre se va a merecer las malas miradas, y los juicios, porque (incluso yo que lo fui lo admito) fue ella quien se metió donde nadie la llamó.

 

Cuando de Viejos Verdes se trata

¿Qué le hace pensar a un señor de 40+ años que puede tranquilamente cuadrarse (llámese conquistar, ligar, etc) una chica de 20 años?

Es obvio que no estamos hablando de un tipo atractivo de 40 años con buena apariencia, personalidad y otra serie de cualidades. Estamos hablando del mayorsito que lleva orgullosamente su panza que se reposa sobre la camisa estirándola (y casi reventando los botones si es el caso), que se ríe de la forma más ordinaria posible mientras campanea su whisky (o ron, depende del sujeto) y cuya idea de un piropo es algo como “mami, eso si esta rico vale!!!” seguido de algún gesto TERRIBLE como un pellizco inapropiado o una mano fuera de lugar. Por supuesto el viejo verde más conocido de la historia es el Playboy Hugh Hefner.

Y estamos hablando de la típica chica de 20-25 años de buen cuerpo, linda cara, alta educación y sin necesidad de conseguirse “alguien que la mantenga”, porque tenemos que estar claras de que hay aquellas que aman a su viejo verde que les paga la vida y les brinda “comodidad” (personaje al que honestamente NO ENTIENDO).

Al viejo verde podemos verlo en cualquier lado, pero definitivamente hay sitios que suelen concurrir con mayor frecuencia. El primero es sin duda alguna la barra de aquel bar que conocemos como “bar de viejos”, donde se reunen (sobretodo en días tipo Ladies Nights, o cuando las chicas tienen entrada gratis); en Caracas el propio sitio para esto sería Rosalinda, entre otros. Tenemos también la calle, por donde andan libres y no sienten ningún remordimiento al decir (o gritar) piropos inapropiados a cualquier palo de escoba con falda de corta edad que cruce su camino. El parque… sobretodo aquel parque donde se va a hacer ejercicio,porque nada mas tentador que chicas jóvenes y atléticas en ropa pegada y corta. Hay también aquel viejo verde que se va al extremo de rondar los alrededores de colegios (aunque esto ya raya en la enfermedad total, y por supuesto los cafetines de las universidades.

Honestamente creo que si mi padre, o el padre de cualquier chica, vieran esta situación caerían muertos de un infarto, al darse cuenta de que es su “amigo” cayéndole a su hija!. SI, está bien, el hombre mayor tiene la ventaja de la estabilidad, la madurez, el conocimiento; es cierto lo que dicen por ahí “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, pero señores… por favor… hay cosas que rayan en la RIDICULEZ! Y mi vivencia es que la experiencia no siempre hace al maestro.

La verdadera pregunta no es qué pasa por la mente de este sujeto que le hace pensar que en realidad está en capacidad de lograr su cometido, la verdadera pregunta es que los ciega y hace que no se den cuenta de la incomodidad de la chica a la que literalmente están atacando.

¿Dónde está la gríngola (para aquellos que no saben lo que es esto es la “máscara” que le colocan a los caballos de carrera que hace que no puedan ver hacia los lados) que les hace creer que de verdad están haciendo un avance?

Mis respetos a toda aquella mujer que es capaz de aguantar estos “piropos”, agarradas imprudentes, frases babosas y actitudes básicamente sádicas solo por la “comodidad” que estos personajes brindan. Yo en lo personal no puedo ver más allá de los botones de camisa a punto de reventar, los pantalones que ahorcan en una intención de controlar la panza y las actitudes de viejo verde.

Mi consejo a todos estos hombres que creen estar comiéndose la vida con sus actitudes “sabrosas” a edades avanzadas y dirigidas a chicas que podrían ser sus hijas: CONTROL POR FAVOR! Ubiquen a aquellas que lo disfruten y enfoquen sus esfuerzos, no gasten las pocas energías que les quedan en casos perdidos, traten de ver un poquito más allá y detecten la incomodidad.

El problema con el porno…

Ok comencemos por hablar claro… cuando digo que hay un problema con la pornografía NO estoy diciendo que la pornografía en si sea el problema, estoy diciendo que hay cosas de la pornografía que nos generan un problema para la vida real, sobretodo para la vida sexual real.

La pornografía esta en TODOS lados ahorita, en Venezuela está hasta en la autopista, así que basta de estigmas; pero mientras que es fantástico que la sociedad haya superado en cierto nivel su complejo puritano hay veces que pienso y me doy cuenta que de cierto modo la pornografía SI nos causa ciertos problemas.

Hablando con un amigo llegué al principal de los problemas… la falsa expectativa que crea la pornografía cuando hablamos de sexo… si, FALSA EXPECTATIVA, voy a dejar de lado la sociólogo que llevo por dentro y omitiré como estas producciones vuelven a la gente objetos, crean falsas expectativas del comportamiento humano, y rompen con la mayoría de las conveniencias sociales de las que nuestra sociedad aún depende.

Entonces, en medio de esta conversación con mi amigo me doy cuenta de repente que el principal problema es que el porno nos jode la vida al crearnos falsas expectativas con respecto a la vida sexual… y en medio de esa discusión me di cuenta que de verdad son muchas las cosas que esperamos del sexo por culpa de la pornografía.

Se nos olvida a veces que las mujeres no siempre están buenas, listas para la acción y tienen cuerpos perfectos, porque en la película que viste ayer el maquillaje y la edición hicieron milagros para pintarle a esa tipa un cuerpo perfecto! Además uno de los principales problemas de la vida real (que no pasa en la pornografía): LAS MUJERES HABLAN, y no solo para decir “más duro”, “por aquí” y “hazme tuya”; sin contar con que no todas las mujeres están dispuestas a llevar a cabo todo acto exótico que su pareja vió en una película (aunque muchas veces deberían arriesgarse a intentarlo y divertirse).

Volviendo al asunto de los cuerpos, tanto para hombres como mujeres, cuando vemos pornografía se nos olvida que existe el maquillaje, Photoshop, programas de edición de videos, tomas que favorecen y otras que no, y que al final del día la gente que está en la pantalla no es la persona promedio que conseguiremos en la calle. Por lo tanto nos arriesgamos a la decepción cuando nos encontramos de frente con nuestra pareja, o chocamos contra una pared de exigencias imposibles de cumplir por parte de nuestra pareja. Todos tenemos que enfrentar el hecho de que una mujer que estudia, trabaja, y tiene una vida social no puede pasar horas en el gimnasio para verse como Diosa Canales, y ningún hombre que califique como buen partido tiene la oportunidad de internarse en el mismo gimnasio para tener un cuerpo escultural.

Las expectativas del comportamiento femenino y lo físico no es lo único del porno que crea conflictos con la realidad. El punto más importante tiene que ver con las expectativas al momento del acto como tal. Primero: el sexo espontáneo con desconocidos NO ES TAN COMÚN como este género lo pinta, yo en mi vida he recibido al repartidor de pizza en ropa interior y lo he invitado a pasar, y no conozco a nadie que lo haya hecho… tampoco con el lechero, plomero, electricista, bartender, entre otros oficios.

Además la pornografía solo tiene un propósito: que quienes lo producen hagan dinero, por lo tanto los productores resaltan únicamente los aspectos más poderosos a nivel visual, y NO, no a todas las mujeres les gusta el sexo rápido, brusco y sin preámbulo todo el tiempo; no se equivoquen, a veces si, a veces un rapidito es justo lo que necesitamos, pero esto no es el 100% del tiempo. Este es el principal problema del porno, y el centro de la conversación con mi amigo: en la pornografía NO hay foreplay, o calentamiento, o juego previo, como lo quieran llamar… de vez en cuando hay sexo oral, pero el común denominador es que se brinque a la penetración con bastante rapidez… Un consejo a todos los hombres del mundo: si hacen eso NO van a tener una pareja sexualmente satisfecha sin importar que tan buenos sean en el acto. De hecho… como dijo mi amigo (muy sabiamente) el juego previo es la razón por la cual la mayoría de los hombres “gallos” son buenos en el sexo, porque NO SE APURAN (quizás por miedo o timidez), no se si es un común denominador en este tipo de hombres… he estado con pocos así, pero si les puedo decir por experiencia, que no hay nada más placentero para una mujer que ese juego previo (caricias, besos, mordiscos y demás) que la pornografía deja de lado.

Además mientras más movimiento, acción y velocidad haya en la pantalla más se excita la persona, en la vida real esto no es cierto, si bien puede ser bueno el sexo “rough” es decir con fuerza, velocidad y brusco, la pornografía omite las posibilidades de placer que brinda el sexo lento, profundo y con movimientos menos bruscos que también es bueno de vez en cuando.

Por otro lado, está bien ponerse creativos e intentar posiciones que hemos visto en alguna de estas producciones, pero hay que tomar en cuenta que la única razón para estas posiciones ultra complicadas es que se ven bien en la pantalla, lo cual no significa que se sienta verdaderamente bien en la vida real.

No estamos diciendo que está mal ver pornografía, de hecho es algo totalmente normal y a veces puede funcionar para despertar las ganas en la pareja. Lo que estamos diciendo es que es malo creer todo lo que pasa en la pantalla cuando estamos viendo porno.

Se abrió el closet…

Yo solía ser una de esas personas que prefería que la dejaran por un hombre que por otra mujer… era muy fácil… yo NUNCA podría ofrecer lo que un hombre ofrece y satisfacer las necesidades que otro hombre podría satisfacer. Yo era una de esas mujeres que solía pensar que el golpe en el ego era más duro cuando te dejaban por otra mujer, porque ella tenía algo que yo no tenía.

Mantuve mi posición firme! Y la defendí frente a todo el mundo… hasta que enfrenté ese momento que llega a la vida de toda mujer (si no ha llegado a tu vida considérate afortunada).

Llegué un día a un local de Caracas a tomarme algo con uno amigos de mi ex (gracias a dios por las cervezas porque me aligeraron lo que venía después) y entre juegos de Dominó, parrilla, cigarros y cervezas llegó la frase fúnebre que nunca en mi vida quiero volver a escuchar: “hey! Por cierto! ¿Te enteraste de que Andresito tiene novio?”.

Ese es el momento en que el mundo se viene abajo… es posiblemente la peor frase que te pueden decir… sientes como se baja la tensión, te pones pálida y no puedes respirar; debe ser lo mismo que sienten los hombres cuando su novia les confiesa que está embarazada. Tu corazón se acelera, y dale gracias a Dios si estás sentada, porque tus piernas no responden. Fue como si me dieran una cachetada, en ese momento mi argumento perdió toda la fuerza.

Mi reacción fue una risa nerviosa, esa risa que sale mientras miramos a los lados y esperamos que alguien se ría con nosotros porque todo fue una broma… y que poco a poco se va tornando desesperada, hasta que muere y solo nos queda un gran ¿ES EN SERIO? en nuestra cabeza.

Ni hablar de mi primer encuentro con “Andresito” y su nuevo novio. No me tomen a mal, no tengo nada contra la homosexualidad, de hecho apoyo el matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo, pero ver a tu ex en eso te voltea el mundo, no porque sea algo malo, si no por el tamaño de la mentira que sientes haber vivido, que te aplasta y te asfixia (y ni hablar de la joda “lo volviste gay” de tus amigos).

Como les decía, la primera vez que lo vi me tocó un asiento de primera fila a una muestra de sus nuevas pasiones… ¿saben esa sensación de nauseas que se sienten cuando estamos muy nerviosos? ¿o las ganas de vomitar que te invaden cuando haces más ejercicio del que tu cuerpo puede aguantar?, es lo mismo… esa sensación de “cabeza ligera”, descontrol e impresión que inevitablemente derivarán en nauseas porque nuestro cuerpo NECESITA sacar esos pensamientos y sensaciones de nuestro cuerpo de alguna forma.

Olvídenlo muchachas, no es peor que nos cambien por una mujer que “tiene algo que nosotros no tenemos”, no hay un momento en el que te sientas peor que cuando te cambian por un hombre… aún cuando pasa como me pasó, que habían varias mujeres posteriores a mi…

Les explico, no importa si no podemos darle lo que un hombre le da, o si simplemente no hay punto de comparación; el asunto radica en que en ese momento te vas a comenzar a cuestionar TODA la relación (aun cuando no haya sido seria), vas a repetir en tu cabeza TODOS los momentos en que pudiste haber notado algo y te vas a dar cuenta de lo ciega que estabas… peor aún… vas a recordar todos los momentos eróticos juntos y te va a tocar preguntarte si estaba fingiendo. Es probablemente el golpe más fuerte que le pueden dar a tu ego.

De hecho, hombres… si quieren de verdad vengarse y hacer sentir mal a su ex la solución no es pasearse de la mano de alguna mujer que parezca sacada de la portada de cualquier revista… esto es lo peor que pueden decirle (incluso si es mentira). Nada nos va a doler más que la inseguridad de no haber podido detectar el problema, la posibilidad de nunca haber satisfecho sus deseos y necesidades, y el chance de que todo fue fingido desde el primer momento…