¿Y tú con cuantos…? El problema de nuestro “Número”

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El número de personas con la que alguien se ha acostado siempre es una cifra intrigante, porque solemos utilizarlo para juzgar el tipo de individuo que es esta persona (al menos a nivel de relaciones) y además nos solemos pensar que este número nos da una buena idea de su éxito o fracaso a nivel sexual. Claro está que nos referimos al número de personas con las que hemos tenido relaciones pene-vagina (o ano-pene; o vagina-vagina, y demás variaciones que refieran a organos sexuales), pero omitimos todas aquellas situaciones que se limitaron a sexo oral, masturbación mutua, entre otros; porque si contamos eso los números serían aún mayores.

Hablando de esto en una de esas “noches de mujeres” nos dimos cuenta de que aparentemente somos mujeres promedio, con 25 años nuestro número oscila entre los 10 y 15, tomando en cuenta que tenemos un máximo de 8 años sexualmente activas pues nos parece un buen número porque mantenemos un promedio de 2 personas por año como máximo (cosa que no es del todo cierta porque honestamente hemos tenido picos y depresiones, hay años que se mantienen en 1 y otros que pasan de 6).

En uno de nuestros casos todos los encuentros han sido dentro de relaciones relativamente estables, menos uno que otro, pero la mayoría ha derivado en noviazgos o relaciones de mínimo 4 meses. En otro de los casos hay una mezcla bastante uniforme entre relaciones estables y unos cuantos momentos de locura y aventuras de una noche con conocidos anteriores. Y en el último caso estamos hablando de dos relaciones sumamente estables, otras que parecían serlo y unas muchas noches de locuras y momentos de venganza en contra del género masculino en general, por decirlo de alguna manera.

Lo que puede hacer este número menos relevante es que, para ser honesta, la mayoría de las cosas que he aprendido del sexo las he aprendido en las relaciones largas; de hecho repetir la misma experiencia con muchas personas no te enseña tanto como experimentar cosas nuevas con una sola, o al menos así lo vemos. De aquí que no consideremos que un número alto, o bajo sea evidencia de tu “experiencia” sexual o de tu nivel de conocimiento… para nosotras no es más que un número (aunque si tienes menos de 30 y tu número duplica tu edad ya este número pasa a ser una probabilidad de infección por Enfermedad de Transmisión Sexual, pero eso es ya otro tema). La única razón por la que mantendríamos ocultos nuestros números es porque para ser honestas no es asunto de nadie, no dice nada importante sobre el tipo de persona que somos y además, como mujeres en una sociedad retrógrada a la que solo le falta decir que es una falta de respeto que disfrutemos del sexo, es más probable que nos juzguen y nos tachen de indecentes.

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A ciencia cierta lo que hace interesante del número es compararse con los demás, saber si estamos por encima o por debajo de nuestra pareja. En fin, lo que queremos saber es si somos normales, y dejenme decirle chicos y chicas que SI, no importa cual sea el número somos normales, porque en otro lugar del mundo debe haber alguien con el mismo número que ustedes; porque no podemos compararnos con alguien que no ha tenido relaciones estables, o con quien ha vivido diciéndole no al sexo premarital y todavía no se ha casado.

Usualmente el hombre quiere que la mujer tenga un número bajo porque esto le facilita ser el “mejor sexo que ella ha tenido” y las chicas buscan el opuesto bajo el supuesto de que si el chico ha estado con muchas mujeres debe saber cómo complacerla. Dejenme decirle que esto NO es cierto, mi pareja solo ha estado con una chica antes que yo y desde el primer momento me he sentido increíblemente satisfecha y he escuchado casos de chicos que tienen un número alto y no saben satisfacer a su mujer (OJO: lo mismo puede ocurrir en el caso inverso, pero como las chicas usualmente reducen su número la evidencia puede mentir).

Las estadísticas de Kinsey (Vean Kinsey: Let’s Talk About Sex para que sepan de que estamos hablando, o entren aquí:http://www.iub.edu/~kinsey/resources/FAQ.html#number ) hablan de que los hombres entre 30 y 44 años han tenido un promedio de 6 a 8 parejas femeninas, y las mujeres de 30 a 44 años han tenido un promedio de 4 parejas en su vida. Si nos comparamos con esto evidentemente vamos a estar por encima del promedio, tenemos que considerar que no todo el mundo es honesto con respecto a su número para “lucir bien”; entre estas personas habrán quienes solo reportan 1 pareja porque no creen en el sexo premarital, entre muchas otras variables que alteran el cálculo de este promedio.

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Hay una creencia popular (traducida en película) que dice que la mujer promedio debe tener un máximo de 20 parejas sexuales antes de su matrimonio, que aquellas que superan las 20 ya no consiguen esposo. si queremos creer en eso tengo que confesar que me falta poco para conseguir al hombre de mi vida, o comenzar a pensar en conformarme con alguno de los que llegue (o volver a alguno que ya se haya ido) para no quedarme soltera. Honestamente no pensamos que tenga que ver con el número en sí, sino con la actitud de la persona que porta esa carga (como todo en esta vida) quien tiene un número alto no es necesariamente una persona fácil de llevar a la cama, y quien tiene un número bajo puede no ser por elección si no por falta de oportunidades (y ni hablar del asunto de la experiencia vs. habilidades que ya mencionamos).En realidad una persona promedio no nos parece interesante. Lo interesante son los picos, aquellos que están muy altos o muy bajos. Aquellos con números altos se nos hacen interesantes porque deben haber encontrado por su camino cualquier tipo de rarezas y variaciones , por lo tanto deben tener historias graciosas, interesantes y extrañas que contar. Por otro lado aquellos que tienen un número bajo son interesantes por el significado que pueden darle al acto sexual, son esas personas que suelen no haber perdido la inocencia y para las que irse a la cama con alguien suele involucrar mucho más que el acto físico de una relación sexual y el placer que esta produce; o al menos esa es nuestra forma de verlo, no se que pensarán ustedes.

En fin, hay quien dice por ahí que más de 8 parejas en un año es promiscuidad, si consideramos las cifras Kinsey ya esto sería excesiva promiscuidad… así que supongo que depende de con qué ojos se miren estos números. La pregunta es ¿Cual sería para ustedes el número que ya marca la promiscuidad?, porque al final todos, y sobretodos las mujeres, somos un universo paralelo.

Amor Épico

EpicLoveFrameHay relaciones que simplemente son diferentes, en las que se dejan de lado muchos aspectos (como la edad y la distancia) simplemente porque la compatibilidad y la atracción es tan fuerte, que las características superficiales de la otra persona simplemente pasan a otro plano.

¿Saben esas parejas que encuentras por la vida donde la química es tan fuerte que simplemente parecen estar perfectamente hecho el uno para el otro? Bueno, somos pocas las que tenemos la suerte de encontrar a alguien así, alguien con quien simplemente encajas y la relación no requiere de ningún tipo de esfuerzo; alguien con quien las cosas son tan fáciles que no entendemos por qué pasamos por tantas torturas antes.

Chicas, este tipo de relación de amor “épico” como se conoce por ahí existen, ¿Saben cómo lo sé?, pues fácil: porque yo lo tengo. ¿Quieren una noticia aún mejor? Los expertos dicen que con suficiente lujuria y confianza TODAS podemos tenerla, o al menos acercarnos bastante.

Las relaciones de amor épico se caracterizan por muchas cosas, la primera de ella es que no importa el lugar, la situación, o el número de gente alrededor, tú y tu pareja siempre pueden disfrutar al máximo, y es posible que aún estando en un sitio rodeados de personas logren sentirse tan cómodos como en la intimidad; este tipo de relaciones se caracterizan porque no importa lo que esté pasando alrededor, cuando ustedes están juntos las cosas simplemente encajan. En estas parejas hay la mezcla perfecta entre pasión, intimidad, compromiso, diversión y dulzura; son relaciones donde la confianza ABUNDA y no solo en términos de confiar en el compromiso que tienen y en la lealtad de la otra persona, si no en lo relativo a esa comodidad de ser absolutamente nosotros (sin ningún tipo de máscaras) con esta persona sin sentir miedo a ser rechazados.

Las parejas que consiguen este tipo de amor son parejas que básicamente son mejores amigos, que se conectan en niveles emocionalmente profundos y que tienen sexo INCREIBLEMENTE BUENO. Para mi es como salir con mi mejor amigo y mi mejor amante al mismo tiempo, es estar con esa persona con la que nunca estaré aburrida sin importar las circunstancias. Es estar con esa persona que te hace perder la cabeza y actuar como loca en cualquier momento y cualquier situación porque simplemente no puedes tener suficiente, con él siempre quieres más (llegando de cierta forma a niveles que podrían ser clasificados de ninfomanía y sufriendo los comentarios de nuestros amigos porque “somos un pegoste” o “tenemos que dejar el queso”, expresiones netamente venezolanas por cierto, pero que básicamente implican que no podemos quitarnos las manos de encima).

La mayoría de las personas coinciden en que estas relaciones comienzan con una dosis masiva de lujuria (y la mia no es una excepción). Casi todas las mujeres que he conocido (excepto una) dicen que sus relaciones épicas han comenzado porque al momento en que vieron a esta persona sintieron de una vez la necesidad de brincarle encima (cosa que debemos evitar hacer para hacernos las interesantes, pero eso ya es otra cosa). Todos sabemos que se necesitan unos meses para pasar de esta obseción sexual, por llamarlo de una manera, a amor, usualmente lo que pasa es esto:

En el primer mes todo es lujuria, básicamente no pueden verse sin mantener su ropa interior en su lugar; el segundo mes comienzas a descubrir (de forma inevitable, así intentes huir) sus cualidades e intereses y aquí es donde comienzas a decidir si esta persona te gusta más allá de lo físico, y fuera de la cama (he de confesar que ahí fue donde yo caí). Por último, si descubres cosas y cualidades compatibles y que son de tu agrado entras en una tercera etapa donde ya comparas valores y cosas que son de importancia para ambos y es aquí donde puedes comenzar a hablar de amor (aunque tanto hombres como mujeres pasemos primero por una etapa de negación profunda). Es importante recordar que si una persona desde el principio es 100% abierta y nos muestra “todo lo que hay que saber de el o ella” lo más probable es que no esté siendo muy sincera.

Por supuesto que hay ocasiones en que esto no es fácil de mantener, por eso acá te traemos tips para mantener viva la pasión y lograr llevar tu relación a un nivel  ÉPICO (o al menos para que te rias de nuestras locuras y formas de llevar las relaciones).

En realidad son dos estrategias básicas:

1.- Recuerdale a tu pareja que estas totalmente loco/a por ella todos los días: puede ser que asumamos que ellos ya lo saben y esto no sea del todo cierto, por eso un recordatorio diario es perfecto para mantener viva la llama de la pasión, porque así nuestra pareja sabe que estaremos dispuestos a estar con el/ella dónde, cómo y cuando sea; y todos tenemos que aceptar que no hay nada que nos prenda más que sabernos deseados, y que nuestra pareja se sienta así siempre juega a nuestro favor (además de que puede comenzar un comportamiento recíproco que no dañará para nada nuestra autoestima). Nunca está demás verlo a los ojos y recordarle la suerte que tienes por estar con alguien como él/ella, enviarle mensajes dándole las gracias por algún gesto o invitación, recordarle lo bien que la pasaste en una cita así sea algo que siempre hacen; en fin, recordarle que a pesar de que su relación ya es estable tu sigues disfrutando de cada momento.

2.- Manten tu “juego” sexual al día: es decir, mantente al día con tu vida sexual, los humanos somos un animal de costumbre, y si nos acostumbramos a posponer el sexo aprenderemos a vivir sin el y suprimiremos por completo nuestro deseo sexual. La mejor manera de mantener nuestro deseo sexual vivo es pensando en sexo (con nuestra pareja) y viviendo la relación sexual de forma completa (denro y fuera de la cama), no hay nada mejor que pequeñas llamadas de atención que mantengan el sexo en nuestra mente. Yo por ejemplo no dejo pasar un momento para agarrar a mi chico disimuladamente, un contacto que además de excitarlo, porque sabe que lo deseo, queda entre nosotros dos y son pequeños secretos y chistes internos que ayudan a fortalecer nuestro vínculo. Se pueden usar también miradas provocadoras de un lado al otro de un cuarto (con o sin gente), en un momento en que esté haciendo algo más pasar y susurrarle al oído lo que quisieras hacerle y seguir caminando, colocar tu mano en su bolsillo trasero en lugar de agarrar su mano,  enviarle uno que otro mensaje sucio mientras ambos están en el trabajo, clases o simplemente ocupados con otras cosas, y por supuesto, llevar nuestras movidas e ideas a la cama (nuevas posiciones, tomar tu el control, tapar los ojos, amarrar las manos, juguetes, disfraces, lo que se te te ocurra que tu pareja también pueda disfrutar).

Una última recomendación que para nosotras es súper importante es el tiempo a solas. No porque ya sea tu novio/a y estén acostumbrados a estar juntos debes recibirlo/a todo el tiempo en casa en pijama o en ropa cómoda, es bueno arreglarse de vez en cuando así el plan sea quedarse en casa (en estos casos provocarlo dejándole ver que no tienes ropa interior es una buena forma de eliminar la “cotidianidad” del momento). Cuando hablamos de tiempo a solas estamos hablando tanto de citas a solas, salidas y momentos como de otras ocasiones que pueden ayudar a mantener su relación en un nivel épico. Una de nuestras recomendaciones es noches sin distracciones donde solo se dediquen a estar juntos, siempre es bueno irse a un hotel (o motel) a pasar la noche sin que nadie los moleste, apagando los celulares y dedicándose por ese día únicamente a ustedes dos, ese tipo de momentos íntimos son los que harán que su relación se mantenga fuerte a pesar del huracán que pueda estarse desarrollando a su alrededor.

Es el tipo de amor que todos queremos encontrar y vivir, sabemos que no es fácil, pero definitivamente vale la pena, sobretodo para nosotras las chicas, pero quien sabe, quizás es solo que las mujeres somos un universo paralelo.