Juegos Peligrosos

Hoy me levanté y me dije a mi misma “Mi-Misma por favor entiende que jugaste con fuego y te quemaste… una vez más…” por no decirme que era la millonésima vez.

No conozco a la primera mujer que, como yo, no tenga un punto débil, y este punto débil muchas veces es un hombre. Yo tengo dos, uno es el novio perfecto, el otro es el amante ideal ¿Por qué la diferenciación? Porque el segundo no puede ser el novio ideal, a menos que estés dispuesta a compartirlo con otras mujeres –que perro puedes llegar a ser-  digo con unas 10 mujeres.

Con el segundo podemos acercarnos al fuego todo lo que queramos y jamás nos vamos a quemar. De hecho el amante está hecho solo para ser tratado como un juguete, lo tenemos ahí cuando estamos aburridos, pero no lo vamos a llevar en la cartera a todos lados.

Mientras que el novio ideal puede dejarnos serias quemaduras de tercer grado si tratamos de jugar con él, sobretodo si sus intenciones son literalmente jugar contigo. ¿Por qué lo digo? Porque me acaba de pasar… me dejé llevar por la situación y me entregué al “juego” solo para salir más golpeada que Rocky en cualquiera de sus películas.

La conclusión: chicas, aprendan a verse en el espejo y ser honestas con ustedes mismas, si quieren salir a jugar háganlo, sepan identificar a ese ser que solo quiere jugar con ustedes, pero sobretodo sepan identificar cuando ustedes no estén listas para que eso sea solo un juego. De nada nos sirve ir por la vida resbalándonos con tipos que no están dispuestos a levantarnos o al menos lanzarse al barro con nosotras.

Es decir: no se vayan a la cama con un tipo que les importa si este tipo solo las quiere llevar a la cama, y no al cine, a bailar o al menos a tomar un refresco.  Porque el se va a ir del cuarto sonriendo, igual que ustedes, pero en varios días el seguirá sonriendo y tu estarás de cama con el celular al lado y conectada en cuanto chat, Messenger, email, Gtalk, Skype, Facebook y demás se pueda por si “él decide escribir”… les cuento que eso NO va a pasar porque posiblemente este muy ocupado en la cama de otras chicas.

Así que bájense conmigo de esa nube, y si ya se resbalaron pues a limpiarse, cambiarse y seguir caminando, sin mirar atrás. No es fácil ignorar ese elefante gigante que camina detrás de nosotras, pero quizás con el tiempo la costumbre lo hará normal y podremos seguir disfrutando de la vida sin notarlo aprovechando al máximo ese universo paralelo que somos las mujeres.

Serendipity: Coincidencias o Inevitabilidad

serendipityMe quedé con esta frase en la cabeza “no existen las coincidencias, solo lo inevitable” y para quien no me conoce esto solo pone en evidencia que llevo una nerd por dentro que ama con pasión y locura el Anime Japonés.

El asunto acá está en que en este momento me doy  cuenta de que quizás es lo más cierto que ha salido del cerebro de algún creativo guionista con mente de filósofo de la vida. Los momentos cruciales en la vida nos llegan a todos, los errores los cometemos todos y las segundas oportunidades no nos las dan a todos y todo esto es inevitable, no es una simple coincidencia.

Pasé  años buscando una segunda oportunidad como loca (en teoría sería una tercera, pero quien está contando…) la perseguí cual mujer desesperada por un pedazo de chocolate luego de un mes de dieta; y demás está decirles que jamás llegó. Resulta que me di por vencida, deseé felicidad y me dedique a otras cosas, porque me sentí como el perro que persigue su cola hasta que eventualmente se agota, pues yo me agoté.

Pero el mundo no puede dejarnos en paz y la vida tiene que divertirse con nosotros  con el viejo truco de conseguir lo que buscabas cuando estás en otra cosa. Resulta que cuando estaba más concentrada en mi cotidianidad el fulano Chat de Facebook (yo sabía que había una razón por la cual JAMÁS me conectaba a ese fulano chat) decidió volver a la vida con el hola más inoportuno, sorpresivo, inesperado y reconfortante del mundo.  Demás está describirles lo que vino… un calor, bajo de tensión, hiperventilación y un “coño ya va mujer contrólate… no tan rápido, se una mujer grande, hazte la interesante y tómate unos minutos para responder”

Obviamente me tome mi tiempo, pero no porque soy una mujer interesante, si no porque nada en la vida me había preparado para ese saludo y después de una conversación de horas entendí porque había pasado tantos años persiguiéndome la cola antes de echarme al suelo agotada (sin importar que los demás estuvieran viéndome hacer el ridículo) porque las vainas cuando encajan, encajan y dentro de ti sabías que iba a ser así .

No existen las coincidencias… solo existe lo inevitable (y lo realmente inoportuno). Supongo en este momento que lo inevitable es ese feeling de zumbido constante en mi cabeza y el desastre de voces en mi cabeza que lanza frases locas como “no caigas”, “¡LÁNZATE”,  “no te emociones”, “este es el momento”, “no significa nada”, “esto es solo un juego”, “no leas entre líneas”, “esto es el destino” y demás cosas que solo el cerebro femenino es capaz de producir en situaciones como estas.  Y el encontrarte de nuevo con esa persona que honestamente jamás dejó de existir.

Súmale a esto la mala influencia de tus amigas emocionadas por lo que podría ser la historia más romántica de tu vida, la manifestación en vivo del concepto de Serendipity, el hallazgo de la última Coca Cola del planeta, entre muchos otros imposibles. Y siéntate a esperar un poco de cordura… porque sentarte a esperar es lo único que te queda cuando te quitan el suelo de los pies así de golpe.

El problema no es que las mujeres seamos más o menos emocionales, el problema es que la vida juega con estas coincidencias, o cosas inevitables, para emocionarnos y quizás, solo quizás, dejarnos ser felices un rato… eso si tenemos suerte porque lo más probable es que todo esto sea producto de tu imaginación, el Fulano solo quieres “ser amigos” y al final del día le pide que le presentes a tu amiga, esa la flaca de las tetas enormes, a la que tu amas pero que solo por ese momento vas a querer aplastar.  Porque así es la vida: ingrata, inoportuna, vengativa y destructora (al menos de a momentos)

La pregunta no es qué tan inevitable es terminar con el corazón roto cuando se trata del amor de tu vida. Es cuánto tiempo vas a pasar con los pantalones puestos, cuantos tragos te puedes tomar antes de que le digas todo lo que piensas en realidad y hasta que hora vas a poder mantener esa posición de mujer dura, independiente e inalcanzable con alguien que sabe hasta cómo respiras cuando duermes.