No ser la persona correcta

Hay cosas en la vida que nos cambian por completo y lo mejor y único que podemos esperar es que lleguen en el momento correcto supongo. De igual forma al final abrí los ojos a una realidad que no sabía que existía.

Honestamente nunca pensé que alguien pudiera sentirse tan increíblemente feliz dentro de un ambiente tan miserable.

A mis 26 años  conocí (bueno lo conocí mucho antes, pero de esta edad comenzamos a tener una relación más cercana) a un tipo de persona que no sabía que existía, bueno a dos… a él y a la persona que me hacía ser. Para alguien que, como yo, no cree en la existencia “del amor de tu vida”, en la duración de un matrimonio fue imposible de aceptarlo, y por eso me temo que puedo decir que la persona correcta llegó en el momento incorrecto y lamentablemente eso hace la diferencia… porque gente: es mentira que cuando encuentren a la persona de su vida todo va a funcionar, ni siquiera si esa persona se enamora de ti y quiere pasar el resto de su vida contigo.

La pregunta es: ¿Por qué?

La respuesta: porque el mundo no es así de maravillosamente simple.

Los humanos somos tan emocionalmente complicados que logramos hacer de la vida algo complicado. Incluso si conseguimos a la persona correcta, falta que nosotros también seamos la persona correcta; si no somos capaces de entregarnos a una relación ese amor parte de un fracaso.

Porque se esta situación solo saldrá una cosa: una explosión emocional que solo dañará a la persona que amamos. Hay tantas formas en que pueden fallar las relaciones y los seres humanos que es increíble que logremos mantenerlas por más de un mes.

Y por supuesto de acá salen las miles de excusas que nos inventamos porque estamos totalmente asustados y en pánico ante la posibilidad de sentir por alguien y que nos hagan daño, como lo de querer enfocarnos en el trabajo, explorar el mundo, experimentar otras cosas, entre muchas otras mentiras de las que tratamos de convencernos cada día mientras nos sentimos terriblemente solos al colocar la cabeza en la almohada.

Sumado a esto la sensación de que nunca hemos estado enamorados, o que no somos capaces de sentir amor. La verdad es que no somos capaces de amar, pero no como lo decimos, la verdad es que no somos capaces de amar como la otra persona lo necesita… lo que no significa que no haya amor de por medio, y la prueba de esto es que cuando se acaba vas a sentir como por días te cuesta levantarte de la cama y respirar.

Se nos olvida esa sensación del amor que es apasionado, intoxicante y que nos consume… acompañado por calma, cariño y apoyo; porque para muchos de nosotros esto ya no existe, porque solo hace daño.

El problema es que no podemos amar, porque amar así implica dar una parte de nosotros, y a veces nos negamos a entregarla, porque sabemos lo mal que nos sentiremos si la perdemos y no decidimos tomar el riesgo porque se siente grande e intimidante.

¿Qué haces cuando consigues a la persona correcta pero no puedes amarla como se debe? Pues nada… debes dejarla ir. Y esta será una de las decisiones más difíciles de tu vida, porque mientras más largas se hagan la distancia y el tiempo más te darás cuenta del amor que sentías y de tu incapacidad.

Y ahí solo quedan dos caminos:

  • Esperar a conocer otra persona correcta, pero en el momento correcto.
  • Darse por vencido en lo relativo al amor.

El problema es que no hay peor forma de vivir que renunciar al prospecto de encontrarlo.