A veces se trata de stalkear en redes sociales

Por este post me querrán matar muchas, pero no es la primera vez que mi sinceridad deja al descubierto a miles de mujeres, por nuestros comportamientos inapropiados (que por supuesto negamos a morir).

Mi nombre es Astrid y soy stalker en redes sociales.

Es más confieso que mi cualidad de Social Media Manager me da miles de herramientas para llevar esto del stalkeo en redes a otro nivel. Y puedo asegurar que no soy la única que aprovecha este tipo de posición para hacerlo.

Ha llegado la hora de admitir que veo su perfil de Instagram mínimo una vez cada dos días hasta las fotos en las que está tageado, para saber que no anda con otra mujer. Por supuesto  que lo hago desde las cuentas que manejo como freelance, o como marca, para que si se me escapa un like pase desapercibida.

Tengo que admitir también que he pecado de dar clic en todos los nombres que aparentemente son de mujer que dan like a sus fotos (y a los de hombre también porque soy una enferma), para eso de verificar si alguna lo está haciendo para marcar territorio. Peor aún, confieso que me he metido también en las fotos en las que estas personas están tageadas, para asegurarme de que son cero bonitas y que en caso de que ande con alguna pues quizás exista la posibilidad de que me prefiera a mí.

Confieso que veo su Facebook en casi todo momento de ocio, y hago el mismo procedimiento que en Instagram: ver quienes son todas las mujeres a las que etiqueta en posts (a las que llamo “perras” por cierto, si ofendo a alguien lo siento, mi orgullo no distingue quienes de verdad lo merecen).

Me toca decir también que me tiembla el dedo cuando lo veo en Facebook Messenger, y cuando vengo con alguna estupidez la verdad es que me provoca escribir un “QUIÉREME IMBÉCIL”… así en mayúsculas a ver si reacciona.

Y es que a ciencia cierta la única razón por la que no lo stalkeo hasta por LinkedIn es porque esa red social es tan sapa que se enteraría al minuto de las dos mil visitas semanales a su perfil.

Podría decir que en Twitter me controlo porque solo veo los tweets, aunque a veces también le hecho un ojo a quienes lo han mencionado… por si acaso, ustedes saben…

Si, es una conducta muy poco sana.

Sería mil veces más maduro pasar por encima de todo esto y preguntarle su está con alguien, pero no me habla, así que él se lo buscó… bueno si me habla, pero no como antes. Ya no es mío como antes y ese es el problema, sigo buscando esa seña pequeña de que alguna parte de él es mía, de que por algún lugar se escapa un pensamiento para mí.

El punto es que todas lo hacemos, y estoy segura de que los hombres también lo hacen. Y la verdad… no pienso dejar de hacerlo.

Como dicen por ahí, quien esté libre de pecado que lance la primera piedra, solo procure no pegármela. Entonces ¿Quién se declara inocente de este comportamiento? O mejor aún ¿Qué es lo más lejos que han llegado stalkeando a alguien?.