Ok, lo admito ¡Me gustas!

Hoy es día de cuento y de lecciones.

Hoy me toca admitir una realidad. He hablado de jugar con personas, de estar en relaciones de amigos con derechos, de no involucrarse; y hoy vengo a seguir con el tema.

Resulta que todo debe llevar un meticuloso proceso de elección, y resulta también que a mi se me hace imposible seguirlo. Siempre he dicho que mi gaydar está dañado, pero hoy tengo que admitir que es todo mi sistema de radar, GPA, WiFi, y cualquier otro medio de información. Aparentemente soy la peor mujer del mundo, no vine con esa intuición femenina o ese instinto que me permite saber cosas “porque soy mujer”.

He escrito miles de post sobre ser amigos con derechos, como este o este, pero la verdad es que hoy vengo a confesar que caí. El problema estuvo en la elección ¿Sabes cuando tomas algo de un vaso que está tapado y es diferente a lo que esperabas? Normalmente te sabe mal, luego lo entiendes, lo vuelves a probar y está mucho mejor. Bueno, yo salí a buscar algo para divertirme y me conseguí en una fiesta con un tipo que se me hizo bastante guapo, ligeramente simpático y tenía la pinta ideal de party boy con el que solo quieres jugar un rato.

Según mi intuición (que ya dijimos que no funciona) la segunda fiesta en la que lo vi fue la confirmación perfecta de eso ¡Listo! Tienes a la persona perfecta para poder divertirte y que al final del día no se te haga más que físicamente atractivo.

Y como todos saben por dónde va el camino después de eso, pues resulta que conforme más tiempo pasaba con él, sumándole además conversaciones constantes por Whatsapp, más lograba darme cuenta de lo equivocada de mi primera impresión. Sumado a una sesión de sexo increíble, donde más allá del contacto físico hubo una química que no podría negar; y una salida en la que el chico en cuestión volvió a demostrarme lo equivocada que estaba y lo fácil que es encajar con él.

Por supuesto que tiene que haber un problema: ese no era el plan.

Y no creo que ese sea el plan para él, además que siento pánico, muero del miedo cada vez que sus dedos recorren mi espalda hasta colocarse en mi cadera y acercarme a él. Me congelo cuando hemos estado en cama y me toma para acercarme. Me transformo en un ser de piedra con cero capacidad expresiva cuando me dice que o besaría a nadie frente a mi. Me tocó darme cuenta de que me encontré con alguien que comparte mis intereses, que no puede decir 2 palabras sin hacerme sonreír y que camina por mi cabeza al menos 3 veces al día.

Lo cierto es que el cuento acá va más por mi analfabetismo emocional y la forma como este ser humano, sin pensarlo, sin intentarlo y posiblemente sin quererlo, derrumbó toda barrera. Y por supuesto la estupidez de que esto venga a pasar cuando menos debe.

La verdad es que besas como nadie, y me encantaría guardarme un millón de besos más. Sé que dije que no quería un novio y tu tampoco, y la verdad es que eso tampoco es lo que necesito solo quiero saber si tu también sientes algo cuando se juntan nuestros labios, si hay el chance de que a las 2 am, cuando no puedas dormir, te cruzo por la mente. La dificultad es permitirme admitirlo, cuando pasan semanas sin verlo en persona.

Y entonces ¿Estoy sola en esto o le ha pasado a alguien más?