Dating en tiempos de globalización

Comencemos por un hecho: tengo 9 meses viviendo en México.

Sigamos con otro: en los últimos 2 años de mi vida no he tenido que perseguir a ningún chico, ni tener “la conversación”, porque estos últimos 9 meses no entiendo NADA de lo que ocurre, y los meses anteriores tenía un novio que desde el minuto en que me robó un beso me dejó bien claro cuales eran sus intenciones.
Entonces, para todos los que no entienden mi locura desde que estoy en México.

Acá les voy a dejar una explicación de las diferencias entre “salir con alguien” en Venezuela y “salir con alguien” en México. Sobretodo les contaré de actitudes y luego iremos viendo cómo evoluciona esto (hacia el fracaso en el caso de México porque uta no pego la primera).

El hombre venezolano es intenso. Si le gustas te va a escribir todos los días, te va a invitar a salir más de una vez a la semana, el tipo no puede soportar pensar en darte tiempo de salir con alguien más. PERO (que vaina con el pero) el venezolano va a mantenerse frío e indiferente hasta que pase un tiempo.

El hombre mexicano es muy diferente, él cumple con la regla de no escribirte por días, quiero pensar que para no parecer desesperado, pero todavía no entiendo en qué están pensando. No lo vas a ver más de una vez a la semana, ni que haga erupción el Popo. Honestamente creo que el tipo espera que no estés saliendo con alguien más, pero no se ocupa en que no te de tiempo de hacerlo. Contrario al venezolano, el mexicano va a ser intenso a nivel de cómo te hace sentir, es decir: vas a ser la mujer de su vida y lo mejor que ha encontrado en el planeta, por 24 horas.

El hombre venezolano ha perdido la costumbre de abrirte la puerta, arrimarte la silla, y hasta de pagar la cuenta (gracias a la crisis, no los juzgo muchachos). El venezolano se vuelve tu cómplice, no te pone en un pedestal, es más mientras más tiempo pasa más van al mismo nivel y como digo: terminan siendo cómplices en todo.

El mexicano no va a entender que pasa contigo si no le permites eso. Él te va a tratar como una princesa, te va a poner en un pedestal y tenga mucho cuidado de cómo se baja usted de ahí porque puedes ser “demasiado independiente” o como dirían “too much to handle”. Acá lo que funciona es cumplir con su papel de princesa el 50% del tiempo, hacerse la pendeja 45% del tiempo y ser una demente el 5% para que nadie entienda qué pasa.

Con el venezolano todo comienza “light” todo es un “bueno sí salimos y tal, pero nada serio” hasta que las cosas se hacen costumbre, deciden que si se gustan y pues se enseria el bochinche que llevaban.

Los mexicanos son diferentes, con ellos si quieres algo serio de nuevo ¡pilas! Porque si vas muy rápido: valiste. Así, sin explicación… acá todo va lento, no solo la gente caminando en la calle. Es un juego de paciencia, decir que no mil veces hasta que bueno, usted vea hasta cuando quiere mantenerlo.

En fin…

Esto es solo un intro a lo que viene, porque evidentemente esto va a tener capítulos a ver si alguien me explica qué me he perdido porque no he entendido ni medio de mis últimos fracasos.