Hay que dejar de mentir

I lied, I’m not out of this relationship. I’m in. I’m so in it’s humiliating because here I am begging…Okay here it is. Your choice, it’s simple: her or me and I’m sure she’s really great, but Derek I love you in a really, really big way. Pretend to like your taste in music, let you eat the last piece of cheesecake, hold a radio above my head outside your window, unfortunate way that makes me hate you, love you. So pick me, choose me, love me. 

— Meredith Grey, Grey’s Anatomy

 

Nos mentimos.

Nos mentimos una y otra vez y llegó el momento de admitirlo.

Y mentimos.

Mentimos una y otra vez porque no queremos admitir lo que hicimos en nuestros malos momentos.

 

Y no hablo de mentirle a tu pareja y serle infiel, hablo de esa mentira a tus amigas, ese “salí con él, pero no pasó nada”, “me dijo que yo le gustaba pero…”, “hablamos y ya entendí todo”.

MENTIRA

El problema no es la mentira que decimos, es el por qué la decimos. Las usamos para ocultar ese comportamiento que tuvimos que sabemos está del asco. Las usamos para no decir que cogimos una vez más con el patán que tenía un mes sin llamarnos y que solo lo hizo porque sabe que es nuestra debilidad. Las usamos para no admitir que tenemos un idiota que con tres palabras nos quita la ropa. Es más… ni siquiera nos quita la ropa ¡Hace que nosotras nos la quitemos! Porque ni eso puede hacer por nosotras.

Yo tengo a ese imbécil en mi vida, y también he mentido. Admito públicamente que lo veo y babeo como mujer en dieta frente a un pastel de cualquier tipo, porque ese no es el problema, puedo aceptar públicamente que me encanta, que su solo nombre me hace derretirme, pero no puedo aceptar que él no siente lo mismo, que cuando me dijo “como amigos” y luego lo completó con un “deberíamos salir más” yo decidí leer “puedes seguir intentándolo” y “en verdad me encantas, pero tengo miedo”

MENTIRA

Y quiero que lean ese mentira en voz de mujer histérica por favor.

Es como culpar a Summer porque Tom es un idiota con audición selectiva y una percepción distorcionada de la realidad.

En fin, el punto (y sé que yo no lo cumplo, así como sé que ustedes están asintiendo con la cabeza y diciendo que tengo razón) es que tenemos que dejar de culpar a otros por las pinches ilusiones que nos hacemos nosotros mismos, por nuestra audición selectiva y distorsionada, tenemos que aprender que lo que nos dicen es exactamente lo que sienten. Tenemos que dejar de mentirnos a nosotros porque es conveniente, porque pensamos que nos hará menos daño, porque todos sabemos que a la larga no es así.

Y yo me pregunto ¿Todos lo hacemos? ¿Todos nos creamos una novela mental para no enfrentar un “no le gusto suficiente”? ¿Soy solo yo? Y si soy solo yo ¡Por favor alguien que me lo diga! Para comenzar un crowdfunding para un psiquiatra, porque claramente con un sueldo de publicista no tengo cómo pagarlo sin ayuda.

 

Lo hice con su mejor amigo

Hoy vengo a confesar una cosa: lo hice con su mejor amigo, y me toca hablar de eso.

Lo difícil fue tomar la decisión.

Fue tomar el teléfono y decirle “salgo a las 7”.

Lo difícil fue no parar a mitad de camino.

Quisiera poder lanzarme una de moral y luces y decir que mi consciencia me gritaba que no lo hiciera, pero no es cierto. La verdad es que la voz en mi cabeza hacía lo contrario… me empujaba, me impulsaba.

A ver, al final del día él tiene novia.

Si si… estoy tratando de justificar algo que claramente está mal, pero la verdad es que no me queda claro qué tan mal está. Qué tan mal puede estar algo que te generó al menos 3 orgasmos en una noche ¿No tan mal verdad?

Y al final del día, él fue quien decidió besarme solo para decirme que ya no sentía nada ¿Eso no justifica que yo bese a su amigo para ver si es cierto? Ok, fue más que besar, pero es que no tenemos 15 pues…

Bueno la verdad es que solo quería decir que si, lo hice con su mejor amigo.

Si, crucé la raya.

Y si, estoy clara que después de esto no hay vuelta atrás. Y el que me conoce entiende que posiblemente esa era la intención, saber que hay algo peor que él jamás me perdonaría, para así ni siquiera tomarme el tiempo de volver a buscarlo.

De Malas Decisiones y Corazones Rotos

Me parte cuando tengo que escucharte decir que fuiste una persona antes de mí y otra después, porque sé que no fue para bien esa transformación, pero ese no es el tema… hoy les cuento como llegas a entrar de forma voluntaria a un cuarto donde sabes que solo se romperá tu corazón.

Siempre he tenido en mente que no eres una persona que pueda tomarme a la ligera, todo contigo tiene tanto peso que esa mañana un “Hey ¿Qué más?” me desarmó por completo, tuve que pararme de mi puesto de trabajo y salir a tomar aire porque me falta espacio. Porque tú eres la razón de este hueco que llevo dentro que me recuerda a cada minuto que le hice demasiado daño a una de las personas más importantes que he tenido en mi vida.

Ese día es un borrón en mi cabeza después del saludo, sé que hablamos pero no puedo recordar qué te dije. Llega a mi cabeza algún recuerdo de hablar sobre mi prima, trabajo y cosas; pero nada claro. Y llegó mi cumpleaños, que siempre tiene esa mala costumbre de ser una razón para desatar lo absurdo.

Te invité y me vestí teniéndote en mente. Usé shorts porque mis piernas son mi mejor atributo, y unos tacones extremadamente altos para estar a tu altura y dar esa vibra de chica mala. Una camisa de Nirvana para que no olvides mis gustos y personalidad, con una chaqueta de cuero, pero me derretí apenas pasaste por la puerta, porque no importa el tiempo que ha pasado, siempre has sido tú.

Pasé la noche con mi atención en ti, en nuestra conversación y con esa estúpida sensación de que no habían pasado sino días desde la última vez que hablamos. Hablamos de la vida, de los planes, de la familia y de todas esas cosas que conocemos el uno del otro mientras tomábamos hasta el amanecer, porque así son las cosas contigo… hasta los extremos.

Y la verdad es que me fui sin ningún rasguño ese día solo porque no lo intentaste.

Pero tuve que insistir, este hueco que tengo por dentro desde los 18 años no me podía dejar en paz y me hizo perseguirte. Hablamos mucho esos días, hablamos como si fuéramos de nuevo mejores amigos, como si nada pasaba y yo… yo era feliz.

Era feliz hasta que me vino esa estúpida idea a la cabeza, invitarte por unas cervezas, porque siempre tuve esa imagen en mi cabeza de hablar y aclarar nuestras vidas en una mesa con una cerveza de por medio, porque no eres un tipo de tomar café. Y con la idea vino una ejecución fastuosa que terminó, obviamente, en cervezas de más y una invitación a un Bar, a lo que me negué más de 6 veces.

El problema es que de alguna forma me convencí de que todo estaba bien cuando no era cierto.

Y ahí gente… ahí vino el error, cuando nos lanzamos a la piscina pensando que es profunda y tenemos espacio, pero pegamos con el suelo.

Te seguí el juego sucio y me dejé convencer de abrirte mi cuarto y mi cama. El problema es que contigo nunca he podido cerrar el corazón.

Tuve que detenerte, no por miedo a que llegara alguien, ni por estar cansada… tuve que detenerte porque no pude manejarlo. Porque sentí como algo en mi pecho se volvía pedazos, se prendía en fuego y al mismo tiempo se volvía oscuro, sentí lo que todos sentimos cuando se rompe nuestro corazón un vacio inmenso e incurable. Sentí como me arrancaban algo, juraría haber escuchado como se desgarraba mi corazón en medio de ese cuarto oscuro y fue como si tus manos me arrancaran la piel por donde pasaban.

Me di cuenta de que era demasiado para mí, que no estaba preparada y no iba a poder salir ilesa de esto. Me di cuenta de que era muy tarde, pero tuve que detenerte, ponerme la ropa como pude y llevarte fuera de mi casa.

No dormí sabes, pasé toda la noche en vela con mil pensamientos en la cabeza sobre la vida, el pasado, el futuro y todo aquello que tenía que ver contigo. Quise desaparecer, borrarme del planeta y ser aire como la canción de Mecano.

No lo sabes, y no fue tu culpa, pero esa noche me destruiste. Me demostraste lo débil que soy y el poco control que tengo de mis emociones, esa noche me mostraste lo peor de mis emociones. El hueco que llevaba por dentro no solo se hizo más grande, esa noche me absorbió.

Y luego desapareciste, fuiste tú quien se hizo aire y se borró del planeta. Y estoy segura de que en algún rincón oscuro tu mente estaba consciente de lo que pasaba por mi cabeza y una parte muy retorcida de tu personalidad disfrutó ese pedacito de venganza.

Y tuve que ser yo la que aligerara toda la situación con un “no significó nada, solo somos amigos” tan frío y estandarizado que me da nauseas y tu lo creíste, o pretendiste creerlo porque era más sencillo que vivir con eso que yo viví estos 6 años: la impotencia y frustración de haberle roto el corazón a una persona que respiraba solo para ti.

De Tinder y otras aventuras

Y volvemos a las aventuras, mías y de estas mujeres que me rodean en el día y día, que son increíbles, pero sobretodo que son increíblemente divertidas.

Y hoy el tema es algo que está de moda a nivel mundial: Tinder, si, Tinder la aplicación para “conocer” gente con la que salir, cuadrar, coger o lo que sea que pretendan hacer. El asunto acá es que no todos estamos en la misma nota cuando entramos en un app como este, de hecho no todos estamos en la misma nota en la vida, pero eso ya es otra historia.

Antes de entrar en la historia en si, les cuento las cosas generales que he encontrado en Tinder (no digo que los hombres son los únicos culpables, solo que en el app yo solo veo hombres) para que luego ustedes me cuenten las suyas.

  1. Hombres cuya foto de perfil es el día de su boda: ¡OUCH! Dios no quiera que las amigas de tu esposa, o tu esposa entren en Tinder y ¡BUM! Sorpresa.
  2. Hombres con fotos con novias: el mismo caso anterior.
  3. Penes, muchísimos penes.
  4. Chicos con edades que de verdad o son la suya: tipo ponen 30 y se ven de 18.
  5. Hombres que colocan fotos solo con lentes, cara tapada o con miles de amigos. Lo cual solo da la impresión de que están ocultando algo.
  6. Filtros, filtros y más filtros.

Y por supuesto también chicos normales con los que he establecido conversaciones y demás.

Pero la parte divertida de todo el cuento viene acá. Resulta que hago Match con un chico súper guapo, que se ve bastante chévere y que además tiene muchos amigos en común conmigo que me dan buenas referencias del susodicho.

Hablamos de la vida, de los gustos, de qué nos haces felices y… En medio de la conversación caimos en trabajo y resulta que conoce a una compañera. El chico en cuestión insistió para que preguntara por él, obvio que como soy hice un chiste de todo el asunto con el típico “no, prefiero enterarme por mi misma que por referencias ajenas”. Nos reímos, seguimos hablando y bueno terminé preguntando por el susodicho.

Las referencias no podían haber sido mejores y yo honestamente ya iba súper pendiente de conocer al sujeto, y toda la conversación siguió el camino correcto. En medio de todo salió el tema de la playa (que yo amo) y bueno se armó un plan de ir con mis amigas, pero con la promesa de que si ellas embarcaban el me llevaba incluido un “mejor para mi si te embarcan, te vienes conmigo”. Así que todo iba bien, el susodicho hasta preguntó la logística del plan y quedamos en “hablar mañana”, esas fueron sus últimas palabras, porque literalmente se desvaneció después de ellas.

Tengo que confesar que le escribí luego para darle un último chance y obviamente nunca respondió. La pregunta queda entonces ¿Qué pasó? Pues es bastante posible que no me enteraré jamás, pero les juro que me quedaré con la intriga por siempre, nivel le mostré a mis amigas la conversación a ver si ellas entendían y nadie logra entender qué ocurrió.

Pues como en la vida nada se oculta luego apareció esa figura que todas las mujeres hemos sido en algún momento, pero que todas odiamos: la exnovia. Porque todas las personas que dieron referencia (por la insistencia de él) la mencionaron… esto me da una idea de lo que puede haber ocurrido pero da igual.

Les cuento que lo encontré meses después en una discoteca conocida, lo vi pasar frente a mi y me di cuenta de inmediato de que la vida me salvó de estar con alguien solo por la “idea” de quien era (además de que me llegaba un poco más arriba del hombro no más y bueno ya pasé por ahí y no quiero volver). Trató de invitarme un trago porque “se le hacía conocida” solo me reí y le dije que quizás más tarde… cosa que obviamente no iba a ocurrir.

No es la primera vez que alguien en Tinder hace planes para no cumplirlos, ni es la primera vez que un hombre aplica la de la bomba de humo en mi vida. Pero la pregunta que queda en el aire es: si están en Tinder y tratan de hacer planes con las personas ¿Por qué no cumplirlos? ¿Cuál es la razón para que los hombres comiencen por un camino y luego decidan desaparecer?

Si alguien tiene una respuesta, pues aquí los espero.

A la velocidad equivocada

Acabo de darme cuenta de algo: los estándares de relaciones y de cómo estas deben comenzar están bien jodidos entre mi grupo de amigas.

Les explico por qué. Hace meses conocimos a un sujeto A, Sujeto A es un tipo increíblemente guapo, con un estilo incomparable y definitivamente un joven muy cool (al principio pensábamos que era un douche o un imbécil, pero una visita a su casa comprobó lo contrario).

Pero siguendo con la historia… después de conocerlo en una situación un tanto extraña, pero en todo su esplendor lo volvimos a ver otro día (donde hemos de admitir que básicamente lo perseguimos porque solo fuimos a ese lugar porque sabíamos que estaría ahí después de un complejo proceso de stalkeo digital).

Posterior a eso vinieron dos encuentros fortuitos (uno más que el otro que si fue medio forzado) y por último una salida donde al fin pudimos cruzar palabras lógicas por largo rato con el sujeto en cuestión que terminó en una borrachera innombrable y un ratón infernal (sin contar algunas lagunas mentales que no me dejan leer muy bien la situación). Y que desencadenó un plan donde sin duda alguna volveríamos a verlo.

Ahora la explicación del porqué nuestros estándares de cómo debe comenzar algo están muy jodidos: Entre todo esto pasaron aproximadamente dos meses, dos meses donde jamás cruzamos una palabra con el susodicho, donde el máximo intercambio fue por Redes Sociales. Y como en la última salida no ocurrió nada ya nuestra conclusión es que me encuentro en el Friendzone ¿Les parece lógico? Porque después de verlo de lejos honestamente si no me encontrara en el Friendzone dudaría por completo de mi capacidad de tomar decisiones.

Tenemos el estándar equivocado del tiempo de las relaciones porque esperamos que todo se mueva rápido y terminamos teniendo relaciones apuradas que también se acaban muy rápido.

Puedo considerarme bella y adorable, pero ahora que lo veo de lejos prefiero un tipo que se tome el tiempo se ver si le gusto algo o no, no que se muera por mi así como a la primera porque eso seguro no va para largo. Basta de esas relaciones huracanadas que comienzan así como por la fuerza, donde no hay calma y todo es como apurado.

La vida nos ha rodeado de relaciones apuradas a todas en este grupo de chicas, y por eso si no vemos algo en una semana ya pensamos que no hay interés, honestamente si me preguntan: esto está horrible y nada está bien. ¿Somos las únicas que están como fuera de ritmo? ¿Alguien me puede decir cual es el tiempo estándar entre conocer a alguien y decidir que te gusta?

¿O será que de verdad estoy en el Friendzone y no lo quiero admitir? Al final el sujeto me invitó a dos lugares, en un lapso de menos de una semana de diferencia y la situación se repite, me ha dedicado tiempo y se mostró ofendido cuando mi plan parecía ser diferente a hacerle compañía.

¿O será que solo estoy en el friendzone porque soy yo la que da señales equivocadas?

Aprovecha lo positivo: Costo de oportunidad

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, o quizás no sabemos que podemos perderlo. El dilema está en el costo de oportunidad, si algo me dejó la Microeconomía fue ese concepto (creo honestamente que no me dejó mucho más) cada vez que tomamos una opción hay un costo de oportunidad que va relacionado a todo aquello que no estamos tomando, pero yo he decidido ver la vida de otra manera, he decidido que en una relación en el momento en que te terminan ese costo de oportunidad se vuelve exactamente eso: una oportunidad.

Cuando te dicen “se acabó” es mentira, las cosas no se acaban ahí, esa frase es solo el comienzo de algo totalmente distinto. Vas a conocer a una persona muy diferente después de esa frase, y no estoy hablando del tipo que se va caminando en ese momento, estoy hablando de la persona que se queda ahí contigo, esa nueva persona que vas a ser de ahora en adelante.

Si hay algo que he aprendido de la vida es que ni modo, tienes que seguir caminando y nada mejor que caminar hacia algo bueno, porque nadie quiere seguir andando si lo que se viene es el infierno mismo. Así que ¡Anímate! Trata de mirar el final de algo como el comienzo de algo nuevo.

Olvídate del arrepentimiento, del dolor, de la tristeza, eso no te va a hacer nada bien. Crea esa nueva persona pensando en todas las posibilidades que tienes frente a ti ahorita. Olvídate de que no tienes a quien decirle que llegaste a casa bien y recuerda que ya no tienes que decírselo a nadie, porque no estás sola, estas abierta a cualquier compañía. ¿Sabes eso de pelear por la película que van a ver? También se acabó porque ahora puedes ver lo que te da la gana y si no lo quieres ver sola búscate algún tipo o amiga al que le guste exactamente lo que tu quieres ver ¡porque puedes decidir!. Y ni hablar del tema de bailar ¡Problema resuelto! Porque ahora puedes bailar con quien te de la gana y cómo te de la gana, y si uno no te gusta tendrás 27 opciones más cerca.

La vida me acaba de enseñar a coñazos que cuando alguien te deja hay 30 más que estaban esperando ese momento así que ¡Disfrútalo y libérate! Porque en este siglo nadie necesita un tipo para poder ser feliz.

Serendipity: Coincidencias o Inevitabilidad

serendipityMe quedé con esta frase en la cabeza “no existen las coincidencias, solo lo inevitable” y para quien no me conoce esto solo pone en evidencia que llevo una nerd por dentro que ama con pasión y locura el Anime Japonés.

El asunto acá está en que en este momento me doy  cuenta de que quizás es lo más cierto que ha salido del cerebro de algún creativo guionista con mente de filósofo de la vida. Los momentos cruciales en la vida nos llegan a todos, los errores los cometemos todos y las segundas oportunidades no nos las dan a todos y todo esto es inevitable, no es una simple coincidencia.

Pasé  años buscando una segunda oportunidad como loca (en teoría sería una tercera, pero quien está contando…) la perseguí cual mujer desesperada por un pedazo de chocolate luego de un mes de dieta; y demás está decirles que jamás llegó. Resulta que me di por vencida, deseé felicidad y me dedique a otras cosas, porque me sentí como el perro que persigue su cola hasta que eventualmente se agota, pues yo me agoté.

Pero el mundo no puede dejarnos en paz y la vida tiene que divertirse con nosotros  con el viejo truco de conseguir lo que buscabas cuando estás en otra cosa. Resulta que cuando estaba más concentrada en mi cotidianidad el fulano Chat de Facebook (yo sabía que había una razón por la cual JAMÁS me conectaba a ese fulano chat) decidió volver a la vida con el hola más inoportuno, sorpresivo, inesperado y reconfortante del mundo.  Demás está describirles lo que vino… un calor, bajo de tensión, hiperventilación y un “coño ya va mujer contrólate… no tan rápido, se una mujer grande, hazte la interesante y tómate unos minutos para responder”

Obviamente me tome mi tiempo, pero no porque soy una mujer interesante, si no porque nada en la vida me había preparado para ese saludo y después de una conversación de horas entendí porque había pasado tantos años persiguiéndome la cola antes de echarme al suelo agotada (sin importar que los demás estuvieran viéndome hacer el ridículo) porque las vainas cuando encajan, encajan y dentro de ti sabías que iba a ser así .

No existen las coincidencias… solo existe lo inevitable (y lo realmente inoportuno). Supongo en este momento que lo inevitable es ese feeling de zumbido constante en mi cabeza y el desastre de voces en mi cabeza que lanza frases locas como “no caigas”, “¡LÁNZATE”,  “no te emociones”, “este es el momento”, “no significa nada”, “esto es solo un juego”, “no leas entre líneas”, “esto es el destino” y demás cosas que solo el cerebro femenino es capaz de producir en situaciones como estas.  Y el encontrarte de nuevo con esa persona que honestamente jamás dejó de existir.

Súmale a esto la mala influencia de tus amigas emocionadas por lo que podría ser la historia más romántica de tu vida, la manifestación en vivo del concepto de Serendipity, el hallazgo de la última Coca Cola del planeta, entre muchos otros imposibles. Y siéntate a esperar un poco de cordura… porque sentarte a esperar es lo único que te queda cuando te quitan el suelo de los pies así de golpe.

El problema no es que las mujeres seamos más o menos emocionales, el problema es que la vida juega con estas coincidencias, o cosas inevitables, para emocionarnos y quizás, solo quizás, dejarnos ser felices un rato… eso si tenemos suerte porque lo más probable es que todo esto sea producto de tu imaginación, el Fulano solo quieres “ser amigos” y al final del día le pide que le presentes a tu amiga, esa la flaca de las tetas enormes, a la que tu amas pero que solo por ese momento vas a querer aplastar.  Porque así es la vida: ingrata, inoportuna, vengativa y destructora (al menos de a momentos)

La pregunta no es qué tan inevitable es terminar con el corazón roto cuando se trata del amor de tu vida. Es cuánto tiempo vas a pasar con los pantalones puestos, cuantos tragos te puedes tomar antes de que le digas todo lo que piensas en realidad y hasta que hora vas a poder mantener esa posición de mujer dura, independiente e inalcanzable con alguien que sabe hasta cómo respiras cuando duermes.

Errores que se vuelven sombras

Shadow-Walking-a22282041 Hace pocos días me llegó un comentario que me llegó directo al hueso de la romántica empedernida que llevo por dentro. Y solo les voy a colocar las primeras palabras: “Yo tengo un amor épico! solo que, al parecer no es nuestro tiempo”

Cuando leo cosas como estas no puedo hacer si no dos cosas, una suspirar y rogarle al universo que por favor le de a estas dos personas “su tiempo” porque alguien que hace un comentario tan sincero en un medio tan público no merece menos que eso.  Y después suspirar y recordar la única relación que he destruido y el cómo me arrepiento.

No les puedo negar que soy feliz dentro de mi relación actual, pero siempre he pensado que llevo una especie de peso conmigo que siempre será mi sombra, y que como buena sombra siempre estará ahí. A veces la veo, otras se esconde, pero es inevitable que me persiga.

Cuando tenía 18 años tuve la que puede ser clasificada como la relación más fácil de mi vida. Simple, sincera, sin muchas complicaciones, con solo dos peleas  unos suegros fantásticos y un chico al que toda mi familia adoraba. Lamentablemente tenía 18 años y al parecer no era nuestro tiempo, porque la madurez (o mejor dicho la inmadurez) no permitiría que la relación funcionara. Ok, pido disculpas MI inmadurez no permitiría que la relación terminara.

Dos veces me asusté, quizás porque era solo mi segundo novio, quizás porque no tenía ni 20 años, quizás porque así tiene que ser la vida, o quizás porque era increíblemente estúpida, y las dos veces destruí la relación más sólida y perfecta que mi círculo social había visto. Éramos esa pareja que todos quieren ser porque “son perfectos”, lamentablemente yo no era perfecta, de hecho no soy perfecta y terminé siendo infiel a la persona que hoy en día veo como una de las personas más perfectas para mi.

Les puedo decir que lo que más me dolió además de que terminara la relación fue que se enteró a través de una de mis supuestas mejores amigas. La crisis más grande fue no saber qué hacer con mi amiga… cómo verla a la cara y perdonarle esto.

article-new_ehow_images_a02_6d_u5_cope-broken-heart-800x800La realización de que había perdido una de las personas más importantes de mi vida vino mucho después, porque él no vivía en Venezuela para ese momento. Les cuento que hasta el día de hoy me duele recordarlo. Y si pudiera pedir algo pediría que me perdonara, no volver con él, pero saber que me perdona ese error.

Hacía mucho tiempo que no se publicaba nada en este Blog, y volvemos al aire con esto, para que nunca olviden que las cosas muy fáciles van a ser las más difíciles se superar cuando ya no las tengan. Es increible como a veces dejamos que lo mejor que hemos tenido se nos vaya por un capricho, pero bueno, como siempre decimos a veces las mujeres somos un universo paralelo.

Teatro femenino (Historia de una Virgen)

Hoy me tomaré la libertad (bajo consentimiento de la perpetradora de estos infames, horribles, pero INCREÍBLEMENTE sorprendentes y graciosos actos) de contar uno de los descaros más grandes que he conocido en la vida y que posiblemente sea uno de los teatros más grandes que una mujer haya montado jamás, de hecho me atrevo a decir que son muy pocas las mujeres que están en capacidad de salirse con la suya en una situación como esta. Por eso a mi amiga la respeto, la admiro y me parece INCREÍBLE que lo haya logrado, pero es definitivamente la mujer más rata que he conocido, aunque después de esto haya decidido ser una santa… les dejo esta anécdota para que juzguen por ustedes mismos.

Para que se hagan una idea estamos hablando de una chica decente, muy tranquila, y que puede ser calificada como una santa, tenía un novio formal y una relación que puede ser calificada como estable, mentira… bastante estable.

Pero todos los que hemos sido partícipes del mundo de los campamentos de verano (al menos en Venezuela) que hemos sido objeto de burlas por parte de nuestros amigos por pasar dos meses cantando canciones sin sentido, siendo “felices” a fuerza,  manejando grupos de más de 40 niños y en fin siendo bastante gallos; sabemos que este mundo tiene una doble personalidad que se activa después de las 9:00 pm. Todo el que haya estado ahí sabe que después de las 9:00 pm todo guía/sub-guía/etc es soltero y se rige la vida por la regla de las Vegas “lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas”. Después de las 9:00 pm corre por el campamento el alcohol, los cigarros (si es que no se fuma algo más) y bueno… el sexo.

Volviendo a nuestra protagonista… se me había olvidado un pequeño detalle… ella era virgen, a pesar de tener 20 años.

Total es que la chica en cuestión (llamémosle Ana de ahora en adelante) conoce un chico que por alguna razón le gustó (ninguna de sus amigas ha logrado ver esta razón hasta el día de hoy) y se va dejando llevar de a pocos por el chico y a los pocos días se le olvida su novio, porque a fin de cuentas estaban de campamento, en otro estado y la consciencia se vuelve muda. Como pueden suponer, si siguen el hilo de la historia, Ana, nuestra intrépida protagonista (con ayuda y cubierta de su mejor amiga) termina dejándose llevar por el ambiente y teniendo relaciones con “el otro”, lo cual no representaría un problema tan grande de no ser porque (como ya mencionamos) era virgen…

Aquí es donde la historia se pone interesante, porque ¿Cómo haces para explicarle a tu novio que ya no eres virgen? ¿Le admites la infidelidad y tratas de recuperar la relación? ¿o mientes y eres inocente (y virgen) hasta que se demuestre lo contrario?.

Antes de ver cómo se resuelve este problema les cuento que además de esto Ana hizo que su mejor amiga pasara por el que posiblemente ha sido el peor momento de su vida. Le pide a su amiga que la acompañe a salir con su nuevo “novio”, teniendo mucho cuidado de no decirle a donde iban, y a este trío se une el mejor amigo del “novio”, por lo que la situación no pinta muy bien para la “amiga”, quien por cierto también era virgen para el momento… La situación no pinta bien porque nuestra querida Anita iba a un hotel, y si, hizo que su amiga pasara horas en la habitación de al lado (al menos no fue en la misma) con un tipo que quería lanzársele encima y con quien ella no quería ni compartir palabra (hemos de premiar la fidelidad de esta amiga que sigue hablándole!!!).

Ahora bien… de vuelta al centro de la historia, Ana no decidió por ninguna de las opciones que mencionamos antes, al menos no en un principio… Ana toma la salida inteligente (ayudada por el remordimiento e consciencia) y termina con su novio (el legal) y se empata con su nueva adquisición… pero las cosas no podían ser tan fáciles, porque al llegar de vuelta a la ciudad la distancia complica la relación con el nuevo novio, así que esto también se termina, y es ahí donde la historia vuelve a ponerse interesante porque nuestra querida Ana decide volver con su novio N°1, quien sigue sin tener idea alguna de la existencia de alguien más y mucho menos cruza por su cabeza que Anita ya no es virgen.

Es aquí donde viene el acto más descarado de toda esta historia, nuestra protagonista que solía ser una chica bastante recatada decide tener relaciones con su novio. Comencemos por el hecho de que tuvo que ser ella quien sugiriera la opción de un hotel, porque el pobre inocente no tenía idea de cómo manejar la situación con su santa y recatada novia.

Pero esto no es lo más grave, el verdadero descaro es el momento en que nuestra intrépida amiga decide fingir su virginidad… si, así como lo leyeron FINGIR SU VIRGINIDAD actuando como actúo cuando de verdad la perdió (sin poder dejar de “tomar el control” de alguna forma porque tenía más experiencia) y no contenta con esto cuando el novio le pregunta ¿por qué no te dolió tanto? Pues Anita se abrigó en la respuesta más vaga, sin sentido y tomada de un mito urbano: “a mí me dijeron que a veces las chicas que montamos a caballo podemos sufrir menos dolor por el ejercicio al que estamos acostumbradas” ¡DIOS! ¿No les parece la excusa más vacía del mundo? Yo estoy totalmente convencida de que solo funcionó por las circunstancias en las que se usó y quizás por la inocencia del sujeto en cuestión, y ¡por el simple hecho de que a NADIE se le ocurre que alguien pueda fingir su virginidad!!!

Tengo que admitir que admiro a “Ana”, por su capacidad de ser tan descarada y haberse salido con la suya… Me parece la mujer más rata que conozco y un tanto cínica si se puede llamar así… Mi amiga es una santa hoy en día, de verdad lo es, pero eso no evita que todas la tengamos como punto de referencia para lo rata que cada una de nosotras puede llegar a ser. Esto solo demuestra que en esta vida podemos ser víctimas de cualquier mentira, hasta de la que menos nos imaginamos y de la persona de la que menos lo esperamos. Así que chicos, chicas, no importa la cubierta, todos tenemos algo de culpables detrás de esta máscara que usamos a diario, aprendan a verlo, prevenirlo, pero sobretodo a disfrutarlo, porque les juro que Ana no se arrepiente de ninguna parte de toda esta historia.

Salir con uno mayor

El otro día estaba en una posada pasando un buen fin de semana con mi novio cuando de repente entra al comedor una pareja donde la chica tenía aproximadamente 25 años y el hombre no bajaba de los 45. No pude evitar que lo primero que viniera a mi cabeza es el concepto que los estadounidenses conocen como “Sugar Daddy” es decir una chica que se busca un hombre mayor por mero interés (porque honestamente el tipo no era nada impresionante, mientras que su ropa y su camioneta si llamaban la atención)

Habiendo superado este “estigma” social comencé a darle vueltas a la cosa y me quedé con la pregunta de: ¿Qué buscan las mujeres jóvenes en hombres que bien podría ser su padre? Porque, si bien hay quienes se acercan a un hombre mayor por interés, por la posibilidad de ascenso social y la estúpida idea de buscarse alguien que las mantenga y las “represente”, hay mujeres que se enamoran de hombres 15 y 20 años mayores que ellas, de hecho hay quienes se enamoran de este tipo de hombres aún cuando no tengan ninguna ventaja económica o social que ofrecerles, derrotando así el concepto del “Sugar Daddy”.

Los estudios demuestran que los hombres prefieren estar con mujeres más jóvenes y las mujeres prefieren hombres mayores, sobretodo porque son chicas que necesitan de alguien que las haga sentir seguras.

De hecho, los estudios demuestran que son cierta clase de mujer quienes prefieren este tipo de relaciones: aquellas que tienen mayor diferencia de edad con sus padre, que adoren a su padre y lo considere un modelo a seguir. También es cierto que las chicas que suelen escoger estas relaciones son chicas inseguras que tienen baja autoestima y tienden hacia la depresión.

Las razones para escoger este tipo de hombres dependen de cada mujer, aquí les dejo con las que más me he encontrado en la vida:

Seguridad: los hombres mayores suelen ser más seguros, “saben lo que están haciendo” y esto le da a la chica menor una sensación de seguridad y protección. Algunas mujeres necesitan una “protección paternal” (esto no necesariamente representa una patología)

Posición económica: esto puede o no ir de la mano con la concepción de que las chicas menores buscan un “Sugar Daddy” que las mantenga… pero no siempre es así, quizás no buscan alguien que las mantengan, pero admiran los logros de este hombre mayor que tiene ya una posición hecha. Agregando por supuesto las posibilidades que esto implica para el crecimiento propio.

La Experiencia: no estamos hablando solo del plano sexual, estamos hablando de que hay mujeres que sienten cierta admiración por quienes les enseñan y tienen mayores conocimientos que ellas, mujeres que toman o no una posición sumisa y dejan que alguien más les diga como vivir sin errores, o que haya quien les aconseje cuando los cometan. Por supuesto a esto vienen sumado el interés por la presunta experiencia sexual y el conocimiento del cuerpo femenino que supone una capacidad de “tocar los botones correctos” y proveernos de una experiencia sexual inolvidable.

Tengo que confesar que NO ENTIENDO a estas mujeres, estuve con un hombre 8 años mayor que yo y la verdad ha sido la relación más complicada de mi vida. Quizás es una cosa de personalidad, o quizás simplemente escogí mal, porque después de una relación de este tipo lo que yo encontré es que su posición económica no me brindaba NINGÚN beneficio ni crecimiento propio, ni siquiera en la quincena había dinero para ir al cine (a pesar de tener una posición privilegiada dentro de una empresa)

Si hablamos de seguridad OLVÍDENLO, en mi vida había conseguido alguien tan inseguro de si mismo, comenzando por el hecho de que la diferencia de edad aparentemente lo intimidaba (siendo yo la menor esto es simplemente estúpido) necesitaba la constante aprobación de la gente a su alrededor y no era capaz de entrar a mi casa, conocer a mi familia y socializar con ellos sin que fuera un drama… Ni hablar de que era incapaz de relacionarse con los amigos de mis hermanos (que eran de su edad) y su forma de lidiar con los conflictos era escondiéndose de ellos (como hace toda persona insegura).

Y bueno… la experiencia… creo que si lo tomaba como referencia para resolver los problemas que se me presentaban iba a destruir mi vida y en lo relativo a la experiencia sexual pues podía morirme de hambre antes de aprender algo (lean acá y entenderán por qué).

Creo que NUNCA me habían decepcionado de tal manera, me sentí como comprando productos de infomerciales, que en pantalla se ven imposibles de creer y cuando nos llegan nos damos cuenta de que en realidad era INCREÍBLE porque no funcionaban ni cerca de cómo lo mostraba la pantalla.

Si bien es cierto que las chicas quieren alguien que tenga más que sexo oral en su cabeza, que sean hombres que conozcan cada punto sexual de su cuerpo y como explotar estos conocimientos, también es cierto que no todos los hombres mayores ofrecen eso; para muestra los dos con los que he tenido la oportunidad de compartir.

Desde mi experiencia les dejo varias conclusiones:

Un hombre mayor no es que sepa “tratarte mejor” es que conoce todas las mañas y formas de “hacerte sentir bien” sin que te des mucha cuenta de cómo son las cosas en realidad.

Un hombre mayor sabe lo que quiere y cómo obtenerlo, muchas veces para desventaja de la chica.

Un hombre mayor tiene más experiencia, por lo tanto más formas de hacer las cosas y esto puede jugar a tu favor o en contra porque también conoce más formas de salirse con la cuya.

Los defectos de un hombre mayor son los mismos de un chico joven, solo que el mayor sabe ocultarlos, con el joven al menos recibes lo que pagaste.

No digo que todos los hombres mayores son malos, no digo que este tipo de relaciones son viciosas y juegan en contra de la chica. Solo digo que hay que tener más cuidado, porque las cosas no siempre son como las vemos, y la experiencia en la vida nos ayuda a ocultar los defectos… es igual que cuando las chicas aprendemos a maquillarnos, usar sostenes con push-up y vestirnos de tal o cual manera para vernos más flacas (sumado el tinte de pelo, la plancha, secador y cualquier otro instrumento que nos ayude a vernos “mejor”) los defectos, el pelo rulo, las arrugas y los rollitos siguen ahí, solo que la vida nos ha dado las herramientas para ocultarlos.