Lo hice con su mejor amigo

Hoy vengo a confesar una cosa: lo hice con su mejor amigo, y me toca hablar de eso.

Lo difícil fue tomar la decisión.

Fue tomar el teléfono y decirle “salgo a las 7”.

Lo difícil fue no parar a mitad de camino.

Quisiera poder lanzarme una de moral y luces y decir que mi consciencia me gritaba que no lo hiciera, pero no es cierto. La verdad es que la voz en mi cabeza hacía lo contrario… me empujaba, me impulsaba.

A ver, al final del día él tiene novia.

Si si… estoy tratando de justificar algo que claramente está mal, pero la verdad es que no me queda claro qué tan mal está. Qué tan mal puede estar algo que te generó al menos 3 orgasmos en una noche ¿No tan mal verdad?

Y al final del día, él fue quien decidió besarme solo para decirme que ya no sentía nada ¿Eso no justifica que yo bese a su amigo para ver si es cierto? Ok, fue más que besar, pero es que no tenemos 15 pues…

Bueno la verdad es que solo quería decir que si, lo hice con su mejor amigo.

Si, crucé la raya.

Y si, estoy clara que después de esto no hay vuelta atrás. Y el que me conoce entiende que posiblemente esa era la intención, saber que hay algo peor que él jamás me perdonaría, para así ni siquiera tomarme el tiempo de volver a buscarlo.

De Malas Decisiones y Corazones Rotos

Me parte cuando tengo que escucharte decir que fuiste una persona antes de mí y otra después, porque sé que no fue para bien esa transformación, pero ese no es el tema… hoy les cuento como llegas a entrar de forma voluntaria a un cuarto donde sabes que solo se romperá tu corazón.

Siempre he tenido en mente que no eres una persona que pueda tomarme a la ligera, todo contigo tiene tanto peso que esa mañana un “Hey ¿Qué más?” me desarmó por completo, tuve que pararme de mi puesto de trabajo y salir a tomar aire porque me falta espacio. Porque tú eres la razón de este hueco que llevo dentro que me recuerda a cada minuto que le hice demasiado daño a una de las personas más importantes que he tenido en mi vida.

Ese día es un borrón en mi cabeza después del saludo, sé que hablamos pero no puedo recordar qué te dije. Llega a mi cabeza algún recuerdo de hablar sobre mi prima, trabajo y cosas; pero nada claro. Y llegó mi cumpleaños, que siempre tiene esa mala costumbre de ser una razón para desatar lo absurdo.

Te invité y me vestí teniéndote en mente. Usé shorts porque mis piernas son mi mejor atributo, y unos tacones extremadamente altos para estar a tu altura y dar esa vibra de chica mala. Una camisa de Nirvana para que no olvides mis gustos y personalidad, con una chaqueta de cuero, pero me derretí apenas pasaste por la puerta, porque no importa el tiempo que ha pasado, siempre has sido tú.

Pasé la noche con mi atención en ti, en nuestra conversación y con esa estúpida sensación de que no habían pasado sino días desde la última vez que hablamos. Hablamos de la vida, de los planes, de la familia y de todas esas cosas que conocemos el uno del otro mientras tomábamos hasta el amanecer, porque así son las cosas contigo… hasta los extremos.

Y la verdad es que me fui sin ningún rasguño ese día solo porque no lo intentaste.

Pero tuve que insistir, este hueco que tengo por dentro desde los 18 años no me podía dejar en paz y me hizo perseguirte. Hablamos mucho esos días, hablamos como si fuéramos de nuevo mejores amigos, como si nada pasaba y yo… yo era feliz.

Era feliz hasta que me vino esa estúpida idea a la cabeza, invitarte por unas cervezas, porque siempre tuve esa imagen en mi cabeza de hablar y aclarar nuestras vidas en una mesa con una cerveza de por medio, porque no eres un tipo de tomar café. Y con la idea vino una ejecución fastuosa que terminó, obviamente, en cervezas de más y una invitación a un Bar, a lo que me negué más de 6 veces.

El problema es que de alguna forma me convencí de que todo estaba bien cuando no era cierto.

Y ahí gente… ahí vino el error, cuando nos lanzamos a la piscina pensando que es profunda y tenemos espacio, pero pegamos con el suelo.

Te seguí el juego sucio y me dejé convencer de abrirte mi cuarto y mi cama. El problema es que contigo nunca he podido cerrar el corazón.

Tuve que detenerte, no por miedo a que llegara alguien, ni por estar cansada… tuve que detenerte porque no pude manejarlo. Porque sentí como algo en mi pecho se volvía pedazos, se prendía en fuego y al mismo tiempo se volvía oscuro, sentí lo que todos sentimos cuando se rompe nuestro corazón un vacio inmenso e incurable. Sentí como me arrancaban algo, juraría haber escuchado como se desgarraba mi corazón en medio de ese cuarto oscuro y fue como si tus manos me arrancaran la piel por donde pasaban.

Me di cuenta de que era demasiado para mí, que no estaba preparada y no iba a poder salir ilesa de esto. Me di cuenta de que era muy tarde, pero tuve que detenerte, ponerme la ropa como pude y llevarte fuera de mi casa.

No dormí sabes, pasé toda la noche en vela con mil pensamientos en la cabeza sobre la vida, el pasado, el futuro y todo aquello que tenía que ver contigo. Quise desaparecer, borrarme del planeta y ser aire como la canción de Mecano.

No lo sabes, y no fue tu culpa, pero esa noche me destruiste. Me demostraste lo débil que soy y el poco control que tengo de mis emociones, esa noche me mostraste lo peor de mis emociones. El hueco que llevaba por dentro no solo se hizo más grande, esa noche me absorbió.

Y luego desapareciste, fuiste tú quien se hizo aire y se borró del planeta. Y estoy segura de que en algún rincón oscuro tu mente estaba consciente de lo que pasaba por mi cabeza y una parte muy retorcida de tu personalidad disfrutó ese pedacito de venganza.

Y tuve que ser yo la que aligerara toda la situación con un “no significó nada, solo somos amigos” tan frío y estandarizado que me da nauseas y tu lo creíste, o pretendiste creerlo porque era más sencillo que vivir con eso que yo viví estos 6 años: la impotencia y frustración de haberle roto el corazón a una persona que respiraba solo para ti.

Serendipity: Coincidencias o Inevitabilidad

serendipityMe quedé con esta frase en la cabeza “no existen las coincidencias, solo lo inevitable” y para quien no me conoce esto solo pone en evidencia que llevo una nerd por dentro que ama con pasión y locura el Anime Japonés.

El asunto acá está en que en este momento me doy  cuenta de que quizás es lo más cierto que ha salido del cerebro de algún creativo guionista con mente de filósofo de la vida. Los momentos cruciales en la vida nos llegan a todos, los errores los cometemos todos y las segundas oportunidades no nos las dan a todos y todo esto es inevitable, no es una simple coincidencia.

Pasé  años buscando una segunda oportunidad como loca (en teoría sería una tercera, pero quien está contando…) la perseguí cual mujer desesperada por un pedazo de chocolate luego de un mes de dieta; y demás está decirles que jamás llegó. Resulta que me di por vencida, deseé felicidad y me dedique a otras cosas, porque me sentí como el perro que persigue su cola hasta que eventualmente se agota, pues yo me agoté.

Pero el mundo no puede dejarnos en paz y la vida tiene que divertirse con nosotros  con el viejo truco de conseguir lo que buscabas cuando estás en otra cosa. Resulta que cuando estaba más concentrada en mi cotidianidad el fulano Chat de Facebook (yo sabía que había una razón por la cual JAMÁS me conectaba a ese fulano chat) decidió volver a la vida con el hola más inoportuno, sorpresivo, inesperado y reconfortante del mundo.  Demás está describirles lo que vino… un calor, bajo de tensión, hiperventilación y un “coño ya va mujer contrólate… no tan rápido, se una mujer grande, hazte la interesante y tómate unos minutos para responder”

Obviamente me tome mi tiempo, pero no porque soy una mujer interesante, si no porque nada en la vida me había preparado para ese saludo y después de una conversación de horas entendí porque había pasado tantos años persiguiéndome la cola antes de echarme al suelo agotada (sin importar que los demás estuvieran viéndome hacer el ridículo) porque las vainas cuando encajan, encajan y dentro de ti sabías que iba a ser así .

No existen las coincidencias… solo existe lo inevitable (y lo realmente inoportuno). Supongo en este momento que lo inevitable es ese feeling de zumbido constante en mi cabeza y el desastre de voces en mi cabeza que lanza frases locas como “no caigas”, “¡LÁNZATE”,  “no te emociones”, “este es el momento”, “no significa nada”, “esto es solo un juego”, “no leas entre líneas”, “esto es el destino” y demás cosas que solo el cerebro femenino es capaz de producir en situaciones como estas.  Y el encontrarte de nuevo con esa persona que honestamente jamás dejó de existir.

Súmale a esto la mala influencia de tus amigas emocionadas por lo que podría ser la historia más romántica de tu vida, la manifestación en vivo del concepto de Serendipity, el hallazgo de la última Coca Cola del planeta, entre muchos otros imposibles. Y siéntate a esperar un poco de cordura… porque sentarte a esperar es lo único que te queda cuando te quitan el suelo de los pies así de golpe.

El problema no es que las mujeres seamos más o menos emocionales, el problema es que la vida juega con estas coincidencias, o cosas inevitables, para emocionarnos y quizás, solo quizás, dejarnos ser felices un rato… eso si tenemos suerte porque lo más probable es que todo esto sea producto de tu imaginación, el Fulano solo quieres “ser amigos” y al final del día le pide que le presentes a tu amiga, esa la flaca de las tetas enormes, a la que tu amas pero que solo por ese momento vas a querer aplastar.  Porque así es la vida: ingrata, inoportuna, vengativa y destructora (al menos de a momentos)

La pregunta no es qué tan inevitable es terminar con el corazón roto cuando se trata del amor de tu vida. Es cuánto tiempo vas a pasar con los pantalones puestos, cuantos tragos te puedes tomar antes de que le digas todo lo que piensas en realidad y hasta que hora vas a poder mantener esa posición de mujer dura, independiente e inalcanzable con alguien que sabe hasta cómo respiras cuando duermes.

Cuando de Viejos Verdes se trata

¿Qué le hace pensar a un señor de 40+ años que puede tranquilamente cuadrarse (llámese conquistar, ligar, etc) una chica de 20 años?

Es obvio que no estamos hablando de un tipo atractivo de 40 años con buena apariencia, personalidad y otra serie de cualidades. Estamos hablando del mayorsito que lleva orgullosamente su panza que se reposa sobre la camisa estirándola (y casi reventando los botones si es el caso), que se ríe de la forma más ordinaria posible mientras campanea su whisky (o ron, depende del sujeto) y cuya idea de un piropo es algo como “mami, eso si esta rico vale!!!” seguido de algún gesto TERRIBLE como un pellizco inapropiado o una mano fuera de lugar. Por supuesto el viejo verde más conocido de la historia es el Playboy Hugh Hefner.

Y estamos hablando de la típica chica de 20-25 años de buen cuerpo, linda cara, alta educación y sin necesidad de conseguirse “alguien que la mantenga”, porque tenemos que estar claras de que hay aquellas que aman a su viejo verde que les paga la vida y les brinda “comodidad” (personaje al que honestamente NO ENTIENDO).

Al viejo verde podemos verlo en cualquier lado, pero definitivamente hay sitios que suelen concurrir con mayor frecuencia. El primero es sin duda alguna la barra de aquel bar que conocemos como “bar de viejos”, donde se reunen (sobretodo en días tipo Ladies Nights, o cuando las chicas tienen entrada gratis); en Caracas el propio sitio para esto sería Rosalinda, entre otros. Tenemos también la calle, por donde andan libres y no sienten ningún remordimiento al decir (o gritar) piropos inapropiados a cualquier palo de escoba con falda de corta edad que cruce su camino. El parque… sobretodo aquel parque donde se va a hacer ejercicio,porque nada mas tentador que chicas jóvenes y atléticas en ropa pegada y corta. Hay también aquel viejo verde que se va al extremo de rondar los alrededores de colegios (aunque esto ya raya en la enfermedad total, y por supuesto los cafetines de las universidades.

Honestamente creo que si mi padre, o el padre de cualquier chica, vieran esta situación caerían muertos de un infarto, al darse cuenta de que es su “amigo” cayéndole a su hija!. SI, está bien, el hombre mayor tiene la ventaja de la estabilidad, la madurez, el conocimiento; es cierto lo que dicen por ahí “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, pero señores… por favor… hay cosas que rayan en la RIDICULEZ! Y mi vivencia es que la experiencia no siempre hace al maestro.

La verdadera pregunta no es qué pasa por la mente de este sujeto que le hace pensar que en realidad está en capacidad de lograr su cometido, la verdadera pregunta es que los ciega y hace que no se den cuenta de la incomodidad de la chica a la que literalmente están atacando.

¿Dónde está la gríngola (para aquellos que no saben lo que es esto es la “máscara” que le colocan a los caballos de carrera que hace que no puedan ver hacia los lados) que les hace creer que de verdad están haciendo un avance?

Mis respetos a toda aquella mujer que es capaz de aguantar estos “piropos”, agarradas imprudentes, frases babosas y actitudes básicamente sádicas solo por la “comodidad” que estos personajes brindan. Yo en lo personal no puedo ver más allá de los botones de camisa a punto de reventar, los pantalones que ahorcan en una intención de controlar la panza y las actitudes de viejo verde.

Mi consejo a todos estos hombres que creen estar comiéndose la vida con sus actitudes “sabrosas” a edades avanzadas y dirigidas a chicas que podrían ser sus hijas: CONTROL POR FAVOR! Ubiquen a aquellas que lo disfruten y enfoquen sus esfuerzos, no gasten las pocas energías que les quedan en casos perdidos, traten de ver un poquito más allá y detecten la incomodidad.

24 para uno de 20

Todas mujeres tenemos algún momento en que se nos antoja probar algo diferente… Yo me levanté una mañana con esta idea en la cabeza, y decidí salir con un chico de 20 años. No tenía a nadie específico en mente, así que le pedí a un amigo que me consiguiera uno (después de una relación de tiempo me daba un poco de flojera complicarme buscándolo yo misma).

Déjenme decirles que la vida trae sorpresas; y muchas veces se cumplen las leyendas urbanas de que “las cosas buenas vienen en frascos pequeños” y la famosa Ley de la L, o quizás yo solo fui una mujer extremadamente afortunada de poder regalarme una de las mejores noches de sexo de mi vida con este personaje.

Partiendo de esto,y de una conversación de amigas, esta es nuestra lista de razones para salir con un chico de 20 años:

  1. Excelente desempeño sexual
  2. Más energía
  3. Cosas que para nosotros son cotidianas, para ellos son increibles
  4. Les gustan las cosas nuevas, y disfrutan experimentandolas
  5. No se quejan tanto
  6. Todavía pueden cambiar muchos rasgos de su personalidad
  7. Te va a convertir en un objeto del que sentirse orgulloso, serás algo que echarle en la cara a sus amigos, un logro del que está orgulloso, no cualquier novia.
  8. Puedes tener las riendas en cualquier momento, situación o posición.
  9. No “son como son”
  10. Vas a escuchar cosas como “enseñame” o “nunca había hecho eso”
  11. Las hormonas son algo increíblemente beneficioso
  12. No hay problema con el éxito profesional, porque no les interesa tu trabajo
  13. Son MUCHO mas sociables
  14. Creen que siempre sabes lo que estás haciendo, aún cuando no es cierto
  15. Los cachorritos siempre son lindos y divertidos
  16. Hay algo tan sexy en la inocencia
  17. Usualmente tienen menos problemas traidos por relaciones anteriores
  18. Ya he hecho mención de esto pero el sexo suele ser INCREIBLE (es una cuestión de duración, frecuencia y estamina)
  19. Suelen sentir la necesidad de complacerte y demostrarte que saben lo que hacen, sobretodo en la cama.
  20. Definitivamente una persona de 20 años suele ser extremadamente divertida
  21. Todavía quedan miles de maneras de sorprenderlos
  22. Suelen ser un poco más sensibles y mejores escuchando
  23. No se si ya les dije, pero el sexo es INCREIBLE
  24. Suelen estar mas “fit” que los mayores….

PD: ya aprendí que la altura no importa en la cama…..