Lo hice con su mejor amigo

Hoy vengo a confesar una cosa: lo hice con su mejor amigo, y me toca hablar de eso.

Lo difícil fue tomar la decisión.

Fue tomar el teléfono y decirle “salgo a las 7”.

Lo difícil fue no parar a mitad de camino.

Quisiera poder lanzarme una de moral y luces y decir que mi consciencia me gritaba que no lo hiciera, pero no es cierto. La verdad es que la voz en mi cabeza hacía lo contrario… me empujaba, me impulsaba.

A ver, al final del día él tiene novia.

Si si… estoy tratando de justificar algo que claramente está mal, pero la verdad es que no me queda claro qué tan mal está. Qué tan mal puede estar algo que te generó al menos 3 orgasmos en una noche ¿No tan mal verdad?

Y al final del día, él fue quien decidió besarme solo para decirme que ya no sentía nada ¿Eso no justifica que yo bese a su amigo para ver si es cierto? Ok, fue más que besar, pero es que no tenemos 15 pues…

Bueno la verdad es que solo quería decir que si, lo hice con su mejor amigo.

Si, crucé la raya.

Y si, estoy clara que después de esto no hay vuelta atrás. Y el que me conoce entiende que posiblemente esa era la intención, saber que hay algo peor que él jamás me perdonaría, para así ni siquiera tomarme el tiempo de volver a buscarlo.

De Malas Decisiones y Corazones Rotos

Me parte cuando tengo que escucharte decir que fuiste una persona antes de mí y otra después, porque sé que no fue para bien esa transformación, pero ese no es el tema… hoy les cuento como llegas a entrar de forma voluntaria a un cuarto donde sabes que solo se romperá tu corazón.

Siempre he tenido en mente que no eres una persona que pueda tomarme a la ligera, todo contigo tiene tanto peso que esa mañana un “Hey ¿Qué más?” me desarmó por completo, tuve que pararme de mi puesto de trabajo y salir a tomar aire porque me falta espacio. Porque tú eres la razón de este hueco que llevo dentro que me recuerda a cada minuto que le hice demasiado daño a una de las personas más importantes que he tenido en mi vida.

Ese día es un borrón en mi cabeza después del saludo, sé que hablamos pero no puedo recordar qué te dije. Llega a mi cabeza algún recuerdo de hablar sobre mi prima, trabajo y cosas; pero nada claro. Y llegó mi cumpleaños, que siempre tiene esa mala costumbre de ser una razón para desatar lo absurdo.

Te invité y me vestí teniéndote en mente. Usé shorts porque mis piernas son mi mejor atributo, y unos tacones extremadamente altos para estar a tu altura y dar esa vibra de chica mala. Una camisa de Nirvana para que no olvides mis gustos y personalidad, con una chaqueta de cuero, pero me derretí apenas pasaste por la puerta, porque no importa el tiempo que ha pasado, siempre has sido tú.

Pasé la noche con mi atención en ti, en nuestra conversación y con esa estúpida sensación de que no habían pasado sino días desde la última vez que hablamos. Hablamos de la vida, de los planes, de la familia y de todas esas cosas que conocemos el uno del otro mientras tomábamos hasta el amanecer, porque así son las cosas contigo… hasta los extremos.

Y la verdad es que me fui sin ningún rasguño ese día solo porque no lo intentaste.

Pero tuve que insistir, este hueco que tengo por dentro desde los 18 años no me podía dejar en paz y me hizo perseguirte. Hablamos mucho esos días, hablamos como si fuéramos de nuevo mejores amigos, como si nada pasaba y yo… yo era feliz.

Era feliz hasta que me vino esa estúpida idea a la cabeza, invitarte por unas cervezas, porque siempre tuve esa imagen en mi cabeza de hablar y aclarar nuestras vidas en una mesa con una cerveza de por medio, porque no eres un tipo de tomar café. Y con la idea vino una ejecución fastuosa que terminó, obviamente, en cervezas de más y una invitación a un Bar, a lo que me negué más de 6 veces.

El problema es que de alguna forma me convencí de que todo estaba bien cuando no era cierto.

Y ahí gente… ahí vino el error, cuando nos lanzamos a la piscina pensando que es profunda y tenemos espacio, pero pegamos con el suelo.

Te seguí el juego sucio y me dejé convencer de abrirte mi cuarto y mi cama. El problema es que contigo nunca he podido cerrar el corazón.

Tuve que detenerte, no por miedo a que llegara alguien, ni por estar cansada… tuve que detenerte porque no pude manejarlo. Porque sentí como algo en mi pecho se volvía pedazos, se prendía en fuego y al mismo tiempo se volvía oscuro, sentí lo que todos sentimos cuando se rompe nuestro corazón un vacio inmenso e incurable. Sentí como me arrancaban algo, juraría haber escuchado como se desgarraba mi corazón en medio de ese cuarto oscuro y fue como si tus manos me arrancaran la piel por donde pasaban.

Me di cuenta de que era demasiado para mí, que no estaba preparada y no iba a poder salir ilesa de esto. Me di cuenta de que era muy tarde, pero tuve que detenerte, ponerme la ropa como pude y llevarte fuera de mi casa.

No dormí sabes, pasé toda la noche en vela con mil pensamientos en la cabeza sobre la vida, el pasado, el futuro y todo aquello que tenía que ver contigo. Quise desaparecer, borrarme del planeta y ser aire como la canción de Mecano.

No lo sabes, y no fue tu culpa, pero esa noche me destruiste. Me demostraste lo débil que soy y el poco control que tengo de mis emociones, esa noche me mostraste lo peor de mis emociones. El hueco que llevaba por dentro no solo se hizo más grande, esa noche me absorbió.

Y luego desapareciste, fuiste tú quien se hizo aire y se borró del planeta. Y estoy segura de que en algún rincón oscuro tu mente estaba consciente de lo que pasaba por mi cabeza y una parte muy retorcida de tu personalidad disfrutó ese pedacito de venganza.

Y tuve que ser yo la que aligerara toda la situación con un “no significó nada, solo somos amigos” tan frío y estandarizado que me da nauseas y tu lo creíste, o pretendiste creerlo porque era más sencillo que vivir con eso que yo viví estos 6 años: la impotencia y frustración de haberle roto el corazón a una persona que respiraba solo para ti.

De Tinder y otras aventuras

Y volvemos a las aventuras, mías y de estas mujeres que me rodean en el día y día, que son increíbles, pero sobretodo que son increíblemente divertidas.

Y hoy el tema es algo que está de moda a nivel mundial: Tinder, si, Tinder la aplicación para “conocer” gente con la que salir, cuadrar, coger o lo que sea que pretendan hacer. El asunto acá es que no todos estamos en la misma nota cuando entramos en un app como este, de hecho no todos estamos en la misma nota en la vida, pero eso ya es otra historia.

Antes de entrar en la historia en si, les cuento las cosas generales que he encontrado en Tinder (no digo que los hombres son los únicos culpables, solo que en el app yo solo veo hombres) para que luego ustedes me cuenten las suyas.

  1. Hombres cuya foto de perfil es el día de su boda: ¡OUCH! Dios no quiera que las amigas de tu esposa, o tu esposa entren en Tinder y ¡BUM! Sorpresa.
  2. Hombres con fotos con novias: el mismo caso anterior.
  3. Penes, muchísimos penes.
  4. Chicos con edades que de verdad o son la suya: tipo ponen 30 y se ven de 18.
  5. Hombres que colocan fotos solo con lentes, cara tapada o con miles de amigos. Lo cual solo da la impresión de que están ocultando algo.
  6. Filtros, filtros y más filtros.

Y por supuesto también chicos normales con los que he establecido conversaciones y demás.

Pero la parte divertida de todo el cuento viene acá. Resulta que hago Match con un chico súper guapo, que se ve bastante chévere y que además tiene muchos amigos en común conmigo que me dan buenas referencias del susodicho.

Hablamos de la vida, de los gustos, de qué nos haces felices y… En medio de la conversación caimos en trabajo y resulta que conoce a una compañera. El chico en cuestión insistió para que preguntara por él, obvio que como soy hice un chiste de todo el asunto con el típico “no, prefiero enterarme por mi misma que por referencias ajenas”. Nos reímos, seguimos hablando y bueno terminé preguntando por el susodicho.

Las referencias no podían haber sido mejores y yo honestamente ya iba súper pendiente de conocer al sujeto, y toda la conversación siguió el camino correcto. En medio de todo salió el tema de la playa (que yo amo) y bueno se armó un plan de ir con mis amigas, pero con la promesa de que si ellas embarcaban el me llevaba incluido un “mejor para mi si te embarcan, te vienes conmigo”. Así que todo iba bien, el susodicho hasta preguntó la logística del plan y quedamos en “hablar mañana”, esas fueron sus últimas palabras, porque literalmente se desvaneció después de ellas.

Tengo que confesar que le escribí luego para darle un último chance y obviamente nunca respondió. La pregunta queda entonces ¿Qué pasó? Pues es bastante posible que no me enteraré jamás, pero les juro que me quedaré con la intriga por siempre, nivel le mostré a mis amigas la conversación a ver si ellas entendían y nadie logra entender qué ocurrió.

Pues como en la vida nada se oculta luego apareció esa figura que todas las mujeres hemos sido en algún momento, pero que todas odiamos: la exnovia. Porque todas las personas que dieron referencia (por la insistencia de él) la mencionaron… esto me da una idea de lo que puede haber ocurrido pero da igual.

Les cuento que lo encontré meses después en una discoteca conocida, lo vi pasar frente a mi y me di cuenta de inmediato de que la vida me salvó de estar con alguien solo por la “idea” de quien era (además de que me llegaba un poco más arriba del hombro no más y bueno ya pasé por ahí y no quiero volver). Trató de invitarme un trago porque “se le hacía conocida” solo me reí y le dije que quizás más tarde… cosa que obviamente no iba a ocurrir.

No es la primera vez que alguien en Tinder hace planes para no cumplirlos, ni es la primera vez que un hombre aplica la de la bomba de humo en mi vida. Pero la pregunta que queda en el aire es: si están en Tinder y tratan de hacer planes con las personas ¿Por qué no cumplirlos? ¿Cuál es la razón para que los hombres comiencen por un camino y luego decidan desaparecer?

Si alguien tiene una respuesta, pues aquí los espero.

“Pero” es sinónimo de HUYE

tumblr_lx1fv03JZI1qecjieo1_500De nuevo he pasado tiempo lejos de aquí, pero se hace inevitable volver.

Una vez hablé de los amores épicos, hablé de cómo son inagotables y jamás dejas de sentirlos. He hablado de cómo tenemos que conocer nuestros límites cuando se trata de jugar con alguien o permitir que alguien juegue contigo.

Hoy les voy a hablar de la peor palabra que existe cuando estamos hablando con alguien con quien mantenemos o queremos una relación, la palabra más peligrosa que nos pone justo en la línea de rompernos o de romper a alguien. La palabra “pero”

Ese maldito “pero” que viene después de un “yo te quiero…” o un “me encantaría estar contigo…”

Y es un potencial rompimiento de corazón y espíritu porque lo que viene detrás nunca es positivo.

Ese “pero” es la indecisión humana puesta en una frase, es tóxico y atenta contra nuestra salud mental. Ese “pero” es el complemento perfecto para una frase que jamás debió salir de la boca de la persona frente a nosotros.

Chicas, mi recomendación: CORRAN, huyan lo más lejos posible al primer “pero”. Quien de verdad quiera estar con ustedes no pondrá peros al final de las frases, a menos que sea un “te quiero pero mucho más que tu a mi” o “me encantaría estar contigo pero hoy tengo que trabajar ¿Podemos salir mañana?”

Porque quien le pone peros a estar juntos le pondrá peros al tiempo juntos, a estar juntos en público, a conocer a tu familia y a su estatus de relación.

Así que olvidémos los peros y busquemos al otro que está parado 100 mts más allá, dispuesto a querernos sin peros.

Y que me corrija alguien si me equivoco, pero lo que comienza con “peros” termina mal ¿No?

A la velocidad equivocada

Acabo de darme cuenta de algo: los estándares de relaciones y de cómo estas deben comenzar están bien jodidos entre mi grupo de amigas.

Les explico por qué. Hace meses conocimos a un sujeto A, Sujeto A es un tipo increíblemente guapo, con un estilo incomparable y definitivamente un joven muy cool (al principio pensábamos que era un douche o un imbécil, pero una visita a su casa comprobó lo contrario).

Pero siguendo con la historia… después de conocerlo en una situación un tanto extraña, pero en todo su esplendor lo volvimos a ver otro día (donde hemos de admitir que básicamente lo perseguimos porque solo fuimos a ese lugar porque sabíamos que estaría ahí después de un complejo proceso de stalkeo digital).

Posterior a eso vinieron dos encuentros fortuitos (uno más que el otro que si fue medio forzado) y por último una salida donde al fin pudimos cruzar palabras lógicas por largo rato con el sujeto en cuestión que terminó en una borrachera innombrable y un ratón infernal (sin contar algunas lagunas mentales que no me dejan leer muy bien la situación). Y que desencadenó un plan donde sin duda alguna volveríamos a verlo.

Ahora la explicación del porqué nuestros estándares de cómo debe comenzar algo están muy jodidos: Entre todo esto pasaron aproximadamente dos meses, dos meses donde jamás cruzamos una palabra con el susodicho, donde el máximo intercambio fue por Redes Sociales. Y como en la última salida no ocurrió nada ya nuestra conclusión es que me encuentro en el Friendzone ¿Les parece lógico? Porque después de verlo de lejos honestamente si no me encontrara en el Friendzone dudaría por completo de mi capacidad de tomar decisiones.

Tenemos el estándar equivocado del tiempo de las relaciones porque esperamos que todo se mueva rápido y terminamos teniendo relaciones apuradas que también se acaban muy rápido.

Puedo considerarme bella y adorable, pero ahora que lo veo de lejos prefiero un tipo que se tome el tiempo se ver si le gusto algo o no, no que se muera por mi así como a la primera porque eso seguro no va para largo. Basta de esas relaciones huracanadas que comienzan así como por la fuerza, donde no hay calma y todo es como apurado.

La vida nos ha rodeado de relaciones apuradas a todas en este grupo de chicas, y por eso si no vemos algo en una semana ya pensamos que no hay interés, honestamente si me preguntan: esto está horrible y nada está bien. ¿Somos las únicas que están como fuera de ritmo? ¿Alguien me puede decir cual es el tiempo estándar entre conocer a alguien y decidir que te gusta?

¿O será que de verdad estoy en el Friendzone y no lo quiero admitir? Al final el sujeto me invitó a dos lugares, en un lapso de menos de una semana de diferencia y la situación se repite, me ha dedicado tiempo y se mostró ofendido cuando mi plan parecía ser diferente a hacerle compañía.

¿O será que solo estoy en el friendzone porque soy yo la que da señales equivocadas?

Aprovecha lo positivo: Costo de oportunidad

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, o quizás no sabemos que podemos perderlo. El dilema está en el costo de oportunidad, si algo me dejó la Microeconomía fue ese concepto (creo honestamente que no me dejó mucho más) cada vez que tomamos una opción hay un costo de oportunidad que va relacionado a todo aquello que no estamos tomando, pero yo he decidido ver la vida de otra manera, he decidido que en una relación en el momento en que te terminan ese costo de oportunidad se vuelve exactamente eso: una oportunidad.

Cuando te dicen “se acabó” es mentira, las cosas no se acaban ahí, esa frase es solo el comienzo de algo totalmente distinto. Vas a conocer a una persona muy diferente después de esa frase, y no estoy hablando del tipo que se va caminando en ese momento, estoy hablando de la persona que se queda ahí contigo, esa nueva persona que vas a ser de ahora en adelante.

Si hay algo que he aprendido de la vida es que ni modo, tienes que seguir caminando y nada mejor que caminar hacia algo bueno, porque nadie quiere seguir andando si lo que se viene es el infierno mismo. Así que ¡Anímate! Trata de mirar el final de algo como el comienzo de algo nuevo.

Olvídate del arrepentimiento, del dolor, de la tristeza, eso no te va a hacer nada bien. Crea esa nueva persona pensando en todas las posibilidades que tienes frente a ti ahorita. Olvídate de que no tienes a quien decirle que llegaste a casa bien y recuerda que ya no tienes que decírselo a nadie, porque no estás sola, estas abierta a cualquier compañía. ¿Sabes eso de pelear por la película que van a ver? También se acabó porque ahora puedes ver lo que te da la gana y si no lo quieres ver sola búscate algún tipo o amiga al que le guste exactamente lo que tu quieres ver ¡porque puedes decidir!. Y ni hablar del tema de bailar ¡Problema resuelto! Porque ahora puedes bailar con quien te de la gana y cómo te de la gana, y si uno no te gusta tendrás 27 opciones más cerca.

La vida me acaba de enseñar a coñazos que cuando alguien te deja hay 30 más que estaban esperando ese momento así que ¡Disfrútalo y libérate! Porque en este siglo nadie necesita un tipo para poder ser feliz.

Serendipity: Coincidencias o Inevitabilidad

serendipityMe quedé con esta frase en la cabeza “no existen las coincidencias, solo lo inevitable” y para quien no me conoce esto solo pone en evidencia que llevo una nerd por dentro que ama con pasión y locura el Anime Japonés.

El asunto acá está en que en este momento me doy  cuenta de que quizás es lo más cierto que ha salido del cerebro de algún creativo guionista con mente de filósofo de la vida. Los momentos cruciales en la vida nos llegan a todos, los errores los cometemos todos y las segundas oportunidades no nos las dan a todos y todo esto es inevitable, no es una simple coincidencia.

Pasé  años buscando una segunda oportunidad como loca (en teoría sería una tercera, pero quien está contando…) la perseguí cual mujer desesperada por un pedazo de chocolate luego de un mes de dieta; y demás está decirles que jamás llegó. Resulta que me di por vencida, deseé felicidad y me dedique a otras cosas, porque me sentí como el perro que persigue su cola hasta que eventualmente se agota, pues yo me agoté.

Pero el mundo no puede dejarnos en paz y la vida tiene que divertirse con nosotros  con el viejo truco de conseguir lo que buscabas cuando estás en otra cosa. Resulta que cuando estaba más concentrada en mi cotidianidad el fulano Chat de Facebook (yo sabía que había una razón por la cual JAMÁS me conectaba a ese fulano chat) decidió volver a la vida con el hola más inoportuno, sorpresivo, inesperado y reconfortante del mundo.  Demás está describirles lo que vino… un calor, bajo de tensión, hiperventilación y un “coño ya va mujer contrólate… no tan rápido, se una mujer grande, hazte la interesante y tómate unos minutos para responder”

Obviamente me tome mi tiempo, pero no porque soy una mujer interesante, si no porque nada en la vida me había preparado para ese saludo y después de una conversación de horas entendí porque había pasado tantos años persiguiéndome la cola antes de echarme al suelo agotada (sin importar que los demás estuvieran viéndome hacer el ridículo) porque las vainas cuando encajan, encajan y dentro de ti sabías que iba a ser así .

No existen las coincidencias… solo existe lo inevitable (y lo realmente inoportuno). Supongo en este momento que lo inevitable es ese feeling de zumbido constante en mi cabeza y el desastre de voces en mi cabeza que lanza frases locas como “no caigas”, “¡LÁNZATE”,  “no te emociones”, “este es el momento”, “no significa nada”, “esto es solo un juego”, “no leas entre líneas”, “esto es el destino” y demás cosas que solo el cerebro femenino es capaz de producir en situaciones como estas.  Y el encontrarte de nuevo con esa persona que honestamente jamás dejó de existir.

Súmale a esto la mala influencia de tus amigas emocionadas por lo que podría ser la historia más romántica de tu vida, la manifestación en vivo del concepto de Serendipity, el hallazgo de la última Coca Cola del planeta, entre muchos otros imposibles. Y siéntate a esperar un poco de cordura… porque sentarte a esperar es lo único que te queda cuando te quitan el suelo de los pies así de golpe.

El problema no es que las mujeres seamos más o menos emocionales, el problema es que la vida juega con estas coincidencias, o cosas inevitables, para emocionarnos y quizás, solo quizás, dejarnos ser felices un rato… eso si tenemos suerte porque lo más probable es que todo esto sea producto de tu imaginación, el Fulano solo quieres “ser amigos” y al final del día le pide que le presentes a tu amiga, esa la flaca de las tetas enormes, a la que tu amas pero que solo por ese momento vas a querer aplastar.  Porque así es la vida: ingrata, inoportuna, vengativa y destructora (al menos de a momentos)

La pregunta no es qué tan inevitable es terminar con el corazón roto cuando se trata del amor de tu vida. Es cuánto tiempo vas a pasar con los pantalones puestos, cuantos tragos te puedes tomar antes de que le digas todo lo que piensas en realidad y hasta que hora vas a poder mantener esa posición de mujer dura, independiente e inalcanzable con alguien que sabe hasta cómo respiras cuando duermes.

Errores que se vuelven sombras

Shadow-Walking-a22282041 Hace pocos días me llegó un comentario que me llegó directo al hueso de la romántica empedernida que llevo por dentro. Y solo les voy a colocar las primeras palabras: “Yo tengo un amor épico! solo que, al parecer no es nuestro tiempo”

Cuando leo cosas como estas no puedo hacer si no dos cosas, una suspirar y rogarle al universo que por favor le de a estas dos personas “su tiempo” porque alguien que hace un comentario tan sincero en un medio tan público no merece menos que eso.  Y después suspirar y recordar la única relación que he destruido y el cómo me arrepiento.

No les puedo negar que soy feliz dentro de mi relación actual, pero siempre he pensado que llevo una especie de peso conmigo que siempre será mi sombra, y que como buena sombra siempre estará ahí. A veces la veo, otras se esconde, pero es inevitable que me persiga.

Cuando tenía 18 años tuve la que puede ser clasificada como la relación más fácil de mi vida. Simple, sincera, sin muchas complicaciones, con solo dos peleas  unos suegros fantásticos y un chico al que toda mi familia adoraba. Lamentablemente tenía 18 años y al parecer no era nuestro tiempo, porque la madurez (o mejor dicho la inmadurez) no permitiría que la relación funcionara. Ok, pido disculpas MI inmadurez no permitiría que la relación terminara.

Dos veces me asusté, quizás porque era solo mi segundo novio, quizás porque no tenía ni 20 años, quizás porque así tiene que ser la vida, o quizás porque era increíblemente estúpida, y las dos veces destruí la relación más sólida y perfecta que mi círculo social había visto. Éramos esa pareja que todos quieren ser porque “son perfectos”, lamentablemente yo no era perfecta, de hecho no soy perfecta y terminé siendo infiel a la persona que hoy en día veo como una de las personas más perfectas para mi.

Les puedo decir que lo que más me dolió además de que terminara la relación fue que se enteró a través de una de mis supuestas mejores amigas. La crisis más grande fue no saber qué hacer con mi amiga… cómo verla a la cara y perdonarle esto.

article-new_ehow_images_a02_6d_u5_cope-broken-heart-800x800La realización de que había perdido una de las personas más importantes de mi vida vino mucho después, porque él no vivía en Venezuela para ese momento. Les cuento que hasta el día de hoy me duele recordarlo. Y si pudiera pedir algo pediría que me perdonara, no volver con él, pero saber que me perdona ese error.

Hacía mucho tiempo que no se publicaba nada en este Blog, y volvemos al aire con esto, para que nunca olviden que las cosas muy fáciles van a ser las más difíciles se superar cuando ya no las tengan. Es increible como a veces dejamos que lo mejor que hemos tenido se nos vaya por un capricho, pero bueno, como siempre decimos a veces las mujeres somos un universo paralelo.

Este feminismo me tiene enferma

feminism_is_evilToda mujer feminista (o que diga serlo) me va a odiar después de este post; espero que se lo tomen como el chiste que es antes de tratar de asesinarme por estar un poco hostinada de ser una mujer moderna.

Si, queremos ser mujeres libres y liberadas (sobretodo en el ámbito sexual), queremos ser independientes y bellas; queremos tener éxito en la vida personal y en la profesional.  Pero esta mañana me levanté pensando algo que seguramente toda mujer, por más feminista que diga ser, ha tenido en su cabeza en algún momento de la vida:

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“Quiero saber quien fue la imbécil a la que se le cruzó la idea de la reivindicación y liberación femenina y por qué decidió mover un poco de mujeres para lograrlo sin pensar en las que vendríamos años después”
Yo si, yo quiero quedarme en casa cocinando y limpiando, preparándole el almuerzo a mi esposo (o a mi papa en este caso) jugando con el perro, lavando la ropa y escuchando música; más ahora en la época del internet y los juegos de video. Quiero pasar el día haciendo los oficios del hogar y no preocuparme por tener que salir de la cama corriendo a comer, montarme en el carro y convencer a mi cerebro de que funcione.Que me maten las feministas, pero hay días que solo quiero pasar el día como mi abuela, tejiendo frente a la TV, para almorzar con mis amigas, hacer postres y formar parte de un Club de Lectura. Llevando y buscando a mis hijos del colegio, viendo sus juegos de futbol y presentaciones de ballet. Que me maten las feministas pero hay días que simplemente no me quiero parar a trabajar porque mi cama es DELICIOSA y mi casa me encanta.

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Si, hay cosas buenas de la “liberación” femenina, como votar, las pastillas anticonceptivas y poder manejar; pero en este país a veces me da flojera la cola para votar (sin contar con la ineficiencia de los funcionarios públicos que supervisan), las colas son infernales por lo que detesto manejar.

Hoy en día que hay internet, centros comerciales y tarjetas de crédito, ¡¿se imaginan lo feliz que puede ser una mujer siendo una esposa trofeo?! La vida era un largo curso de artesanía, música y pintura, pero alguien tenía que venir a meternos en finanzas, política y economía.
Ahora nos toca estar flacas, pero duras, con un buen culo y unas buenas tetas; siempre afeitadas, y arregladas… mientras trabajamos como burros para poder pagar el gimnasio y la peluquería para mantenernos así. No solo tenemos que trabajar si no que tenemos que levantarnos cada mañana maquillarnos, vestirnos y trabajar EN TACONES (que por cierto se llevan la mitad del sueldo). Trabajamos fuerte, nos vestimos bien, el maquillaje, los dos idiomas, los tacones, la depilación, el sufrimiento de ser mujer en falda y tacones en la calle para aún asi GANAR MENOS QUE ELLOS.Y ni hablar de la frase “conquistar una posición… ¿Qué posición? ¡¿Una laboral?! Perdónenme las feministas pero eso ya es masoquismo, tenían hombres que lo ÚNICO que hacían era trabajar para ellas… supongo que eso era demasiado bueno; les juro que la mayoría de los problemas de los hombres vienen porque les hemos invadido su espacio y ahora ya no saben qué hacer. Comenzamos a trabajar y ahora que ellos pueden tener más tiempo libre se decidan a usarlo en pendejadas como buscar otras mujeres; antes los matrimonios duraban por siempre, ¡¡¡AHORA SE ACABAN EN LOS PRIMEROS 5 AÑOS!!!

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Para mí hay días en que me provoca decir esto SE ACABÓ, quiero un marido que me pida que le tenga la cena lista al llegar a la casa, cena que preparé en mi tarde LIBRE. Que me traiga flores, me abra la puerta del carro, pague por mis salidas, me arrime la silla y me mande cartas; porque eso es más fácil que preparar mi cena al mismo tiempo que el almuerzo que me llevaré mañana a la oficina, mientras pienso qué me pondré y me aseguro de que este limpio, me acomodo los pies que los tacones destruyeron ese día y me veo la barriga pensando en medio de todo esto cuándo carajo haré ejercicio.

Manías y Mañas Sexuales

Todos tenemos manías extrañas como no poder comer si nuestros alimentos se mezclan, la posición favorita para ver TV (y para sentarse en la computadora que suele ser igual de particular), nuestras costumbres en el carro, hablar con nosotros mismos cuando estamos solos, entre muchas otras mañas que vamos descubriendo y que con la edad suelen ser más recurrentes.

En el sexo pasa lo mismo, con el pasar del tiempo me he conseguido con una cantidad de cosas que los hombres hacen durante el sexo (porque las he vivido o por referencia de alguna amiga) que hacen de cada encuentro una situación particular. Estas manías pueden ser atractivas, extrañas, repulsivas o simplemente graciosas; pueden mejorar la experiencia sexual, o dañarla por completo, pero esto ya depende de la persona y la situación. Lo cierto es que son estas mañas las que han marcado cada encuentro (o época) sexual y harán que nunca lo olvidemos.

De todas estas manías solo hay una que es verdaderamente inaceptable: el hombre que se lanza al acto sexual sin ningún tipo de juego previo, creo que a TODAS las mujeres nos ha tocado alguien así, y a no ser que sea un rapidito déjenme decirles chicos que esta conducta es totalmente inaceptable (cuenta como juego previo conversaciones sucias en camino al encuentro, o ese tipo de juegos que “calientan” la situación).

Hemos tenido también al chico que solo lo hace con las luces apagadas, y cuando decimos que SOLO lo hace con las luces apagadas nos referimos a que NADA funciona ahí abajo mientras las luces estén encendidas o haya luz del día. Esto es GRAVE por varias razones, primero nos hacen sentir demasiado poco atractivas y sexy, que la imagen de nosotras sin ropa (o con poca ropa) no sea suficiente para despertar su libido y levantar a su amigo es un golpe a nuestra autoestima. Claro está que muchas veces esto ocurre no por falla nuestra, si no por inseguridad de este hombre con el que nos fuimos a la cama, cosa que tampoco suele ser muy positiva, porque el hombre que es inseguro en la cama no suele hacer muy buen trabajo satisfaciendo las necesidades de la mujer que le acompaña. Además muchachos, ¿las luces apagadas?, ¿de verdad? ¿No es mejor dejarlas encendidas y disfrutar de cada momento con todos los sentidos?Hay otra maña que puede ser un poco frustrante (aunque muchas veces se disfruta demasiado), cuando un chico se tarda DEMASIADO en acabar (nótese que no estamos diciendo que se tarda, si no que usamos la palabra demasiado) el asunto se puede volver incómodo. Está bien que de vez en cuando sean una máquina sexual inagotable y capaz de mantener una erección sin acabar por horas; pero si esto es una situación de todos los días el sexo se hace agotador. Si bien podemos tener múltiples orgasmos gracias a esto llega un punto en que la lubricación ya no es la misma, las energías son demasiado bajas y el asunto se torna aburrido e incluso un poco doloroso y lo que provoca es lanzarnos sobre la cama al mejor estilo de un cadáver o muñeca inflable y que ustedes “hagan lo suyo”. Además está el punto de que nos hacen pensar que no están disfrutando tanto como nosotros (por eso es frustrante) y que somos “incapaces” porque no logramos hacerlos acabar.

Vale acotar que aquel que SOLO lo hace con las luces apagadas es equivalente a la mujer que se desviste y corre a taparse con las sábanas (cosa que el hombre que apaga las luces también suele hacer).

Es cierto que hablar sucio suele excitarnos y aumentar el disfrute sexual, claro todo depende de la forma en que se haga; en lo particular me ENCANTA que me hablen sucio así como me encanta hablar sucio. En este ámbito tenemos varias costumbres extrañas… algunas increíblemente buenas, otras que depende de la mujer con la que estén puede trabajar a su favor o en su contra y otras que honestamente nos hacen mordernos los labios… para no reírnos.

Pero comencemos por una conducta INACEPTABLE que viene vinculada con el hablar sucio… una vez estaba con un chico que me pedía que me callara porque estaba haciendo mucho ruido, definitivamente he pensado que a él nadie le explicó que la mujer hace ruidos cuando la está pasando bien, y que mis ruidos deberían haberle indicado que estaba disfrutando. Obviamente hasta ese momento llegó mi disfrute, les juro que a partir del momento en que me pidió que “dejara de hacer tanto ruido” se me quitaron las ganas de hacer ningún tipo de ruidos y solo quería que se acabara esa tortura.

El masculino de este caso TAMBIÉN es una manía terrible; tengo una amiga que se encontró con un hombre que no hacía sonido alguno durante todo el acto sexual. Entendemos que los chicos no hacen tanto “ruido” como las chicas, que minimizan sus gemidos y sonidos de disfrute (por llamarlos de alguna forma) porque alguien les dijo que hacer este tipo de ruidos es poco masculino, o quizás porque simplemente no les nace; pero no tienen idea de lo mucho que excita a una chica cualquier tipo de sonido, ruido o palabra que sean capaces de emitir en ese momento; a mi en lo particular me vuelve loca que mi pareja diga mi nombre, suspire, haga algún tipo de gemido o me dice lo rico o bueno que se siente lo que estoy haciendo. Además no saben lo sucias (en la mala manera) que nos hacen sentir si nosotras gemimos, hablamos y decimos mientras ustedes se mantienen en total silencio, nos privan de todo tipo de expresión porque sentimos la necesidad de reprimir todas aquellas cosas que queremos decir y se corta por completo la creatividad y se daña el ambiente del momento.

Otra manía con la que nos hemos encontrado (y que nos ha encantado) son los chicos que hablan. He escuchado de un chico que dice “rico, rico, rico” durante todo el acto sexual, si bien esto es algo de lo que me reí demasiado cuando me lo contó por ser particular tengo que admitir que ¡al momento del sexo es algo increíblemente excitante! (de hecho mi amiga afirma que ese ha sido el MEJOR sexo de su vida), saber que el chico está sintiendo lo mismo que nosotras es algo que nos pone todavía más. Esto solo se vuelve gracioso cuando nosotras no estamos sintiendo el “rico, rico, rico” tanto como él, porque nos aparece un poco fuera de lugar… y puede ser dependiendo de la entonación y el ritmo por decirlo de alguna forma; si el chico lo dice súper rápido y en una voz poco profunda el asunto se puede volver un poco caricaturizado; cosa que me ha pasado, y confieso que tuve que morderme los labios para no estallar de la risa.

Dentro de los hombres que hablan tenemos otros personajes que son muy particulares. Algunos dan risa, otros simplemente son raros y dependen de lo que a la chica le guste.

Nos hemos encontrado con chicos que en pleno acto sexual se deciden a insultarte, te llaman perra, zorra, sucia, entre muchas otras cosas; esta costumbre tiene variaciones como pedirte que seas tú quien dice “soy una perra” o una zorra o “me siento demasiado sucia” y otra variación que es el típico dime que eres MI zorra, o MI perra. Dentro de esta misma categoría entra el que te pregunta ¿eres mi perra? O ¿eres mi zorra?, pero en lo que tiene que ver con chicos que preguntan cosas vamos a caer más adelante. Este caso va a depender mucho de la mujer que es víctima de estos insultos, hay chicas a las que le gusta; tengo que confesar que habían días donde me dejaba llevar y disfrutaba de ese momento en que me halaban el pelo y me obligaban a decir que era su zorra, pero el ambiente para que esto resulte es muy particular, no cualquier persona puede lograr que la otra se sienta cómoda prestándose para este juego y definitivamente es algo que va mas ligado al sexo casual o de amigos con derechos que a una relación de pareja estable.

Una amiga se encontró con un chico que solo hablaba de tetas enormes durante el acto sexual (vale acotar que la chica que estaba con él no era una mujer de senos grandes, pero esto parecía no importarle). Este chico era bastante particular porque mezclaba su tema de tetas grandes con los insultos de los que hablamos antes para lograr gritos como “perra, zorra ¡¡¡TETAS ENORMES!!!” cosa que como pueden suponer lo que causa es una risa increíble.

En el mismo ámbito de los chicos que hablan durante el sexo nos encontramos a los que hacen preguntas. No nos entiendan mal, preguntar ¿te gusta? O ¿así? Es válido, de hecho es una forma totalmente perfecta para ir liberando la lengua y comenzar a hablar sucio, así que apoyamos totalmente a los chicos que se preocupan por saber si están haciendo las cosas bien. Pero (siempre hay un pero) saben ese dicho de “no hay preguntas estúpidas” bueno, durante el sexo si hay preguntas estúpidas (así como hay estúpidos que preguntan), por ejemplo, sabemos de un chico que preguntó si lo podía hacer más rápido; honestamente hombres ¿Puedo darle más rápido? NO ES UNA PREGUNTA LÓGICA, esas son cosas que se hacen y YA, ¡¿cómo van a preguntar semejante estupidez?!. El mismo chico preguntó en otra ocasión: ¿Puedo cambiar de posición?… ¿será que necesitaba direcciones? Hasta Wikipedia debe considerar eso como una pregunta extremadamente estúpida; no quiero insultar al muchacho porque lo conozco y lo aprecio, pero POR DIOS, lo único que lo salva es que tenía 18 años.

Dentro del mismo ámbito de las preguntas fuera de lugar tenemos a un chico que una vez preguntó si podía insultar a la chica o darle cachetadas. Chicos, ese es el tipo de cosas que se hacen, lo peor que puede pasar es que la mujer te pida que no lo hagas de nuevo, el asunto es que preguntándolo van a tener que pasar por el momento de pausa porque honestamente en ese estado no entendemos mucho lo que nos están diciendo, luego la cara de que no entendemos de dónde viene esa pregunta (cuando la repiten), seguida de la pausa en la que estamos considerando si nos gustaría o no, y por último una respuesta que probablemente no suene muy convincente; mientras que si lo hacen nosotras ahí mismo vamos a saber si nos gusta o no y simplemente procederemos a actuar con respecto a esta decisión. El problema con las preguntas es que primero te hacen quedar como si no estuvieras muy claro de lo que estas haciendo (y a NADIE le gusta un hombre que no sabe lo que hace) y segundo toman más tiempo por lo tanto es una pausa en medio del acto sexual, si estamos disfrutando ¿quién quiere parar?

Ya saliendo del tema de los chicos que hablan durante el sexo, nos hemos encontrado con otras situaciones bastante particulares que honestamente nos dejan pensando muchas cosas, entre ellas: ¿Qué carajo le pasa a este tipo?, si algunas son sexys, pero las demás son raras, ni buenas ni malas simplemente raras.Yo me he encontrado también con el chico que esta obsesionado con que le digas que “eres solo suya” o que tus partes son solo suyas, digo partes porque hablan desde los ojos hasta la vagina, así que prefiero resumir; la verdad chicos es que esta no es una conversación que queremos tener en un momento como ese, y para ser honesta en ese momento diremos que si para salir del paso, así al día siguiente le digamos lo mismo a alguien más; así que, por favor, no nos obliguen a mentir. Esta actitud (al menos para mi) es básicamente nula, no tendrás ninguna reacción positiva o negativa, solo una respuesta para salir del paso y si la chica no es tu novia puede salir corriendo porque nadie quiere esa presión de “posesión” cuando el único objetivo es divertirse.  (NOTA: preguntarlo una vez cada tanto está bien, la recurrencia es lo que hace que las chicas huyan)

Una amiga andaba con un chico que no se atrevía a besarla si no le hacía cosquillas primero… suponemos que es para romper el hielo, pero también suponemos que después de la tercera vez ya no necesitarías romper el hielo.

Se de uno que vivía del fetiche de tener relaciones con una mujer que tiene los tacones puestos. Entendemos que es sexy pero, primero, no siempre andamos en tacones; y segundo creo que no tienes idea de lo difícil que es moverse en la cama de forma sexy cuando nos sobran 10 cms de tacon que se enredan en las sábanas, entre muchos otros sitios. Y por último, no sabes el riesgo que corre tu amigo cuando tiene stilettos cerca, el resultado de un mal movimiento puede ser extremadamente desagradable.

Estuve con uno que TENIA que dejarse las medias puestas porque le tenía una especie de fobia a los pies. La pregunta acá es ¿cómo logras sobrevivir teniéndole fobia a los pies?, puedes usar medias todo el día pero cómo haces para bañarte, ¿no miras hacia abajo? Porque el problema no eran solo mis pies, eran TODOS los pies. Además, no hay nada más sexy que tocar a la otra persona con los pies en ciertas posiciones sexuales, y esto pierde un poco el sentido si tenemos medias puestas.

Y para terminar una que de verdad me desconcertaba y me hacía querer destruir las cosas a mi alrededor al mejor estilo de Godzilla en  Nueva York. Tuve un chico que al momento de quitarse la ropa se tomaba el tiempo y la molestia (era bien molesto de verdad) de doblarla y colocarla de forma que no se viera el desorden; solo diré ¡¡¡POR AMOR A DIOS!!! ¡¿de verdad?! Les juro que la primera vez que lo vi solo pude pensar “tu me tienes que estar jodiendo” y tuve que morderme los labios para no decirlo o reirme de lo ridículo de la situación. Puedo entender que seas fanático del orden, lo que no puedo entender es que no puedas esperar unos 30 minutos para recoger las cosas; de verdad era algo que mataba el momento.

Sabemos que es difícil descifrarnos, y saber qué hacer y que no, por eso le dejamos estas anécdotas  que deberían ayudarlos y hacerlos reír,  porque entendemos que  las mujeres somos un universo paralelo.