Pregunta clave

Siempre me ha pasado que me pregunto:

¿Será que si a este dude le escribo a las 3 pm una pendejada sonríe o dice que intensa esta mujer escribiéndome?
Lo cual me lleva a buscar un método de hacer esa pregunta sin que sea una intensidad. Evidentemente todo tiene que ocurrir en persona para que no existan malentendidos, pero creo que tengo la pregunta perfecta para tantear el terreno y tener una idea de dónde estás parado con alguien. Podría ser tan simple como preguntarle:

¿Qué pasa si un día me presento en tu casa en ropa interior solo con un abrigo encima?
Ahora por qué esta pregunta. Pues fácil, la respuesta te va a decir tres cosas que quieres saber.

  1. Si te dice que claro que puedes, ya sabes que no hay chance de que lo encuentres con alguien más, por lo que ya libraste la pregunta de ¿Sales con otra persona? Sin poner tanta presión.
  2. La respuesta te va a decir qué tanta libertad tienes sin incomodar. Una respuesta positiva implica que también es posible que caiga bien un mensaje a mediodía solo para ver cómo va y abrir una conversación sin el “que intensa esta mujer”.
  3. Si dice que le gusta también le aclaraste a él lo que quieres hacer y ya sabe por dónde va, además de darle una idea del tipo de persona que eres.
    Seguir leyendo

Hay que dejar de mentir

I lied, I’m not out of this relationship. I’m in. I’m so in it’s humiliating because here I am begging…Okay here it is. Your choice, it’s simple: her or me and I’m sure she’s really great, but Derek I love you in a really, really big way. Pretend to like your taste in music, let you eat the last piece of cheesecake, hold a radio above my head outside your window, unfortunate way that makes me hate you, love you. So pick me, choose me, love me. 

— Meredith Grey, Grey’s Anatomy

 

Nos mentimos.

Nos mentimos una y otra vez y llegó el momento de admitirlo.

Y mentimos.

Mentimos una y otra vez porque no queremos admitir lo que hicimos en nuestros malos momentos.

 

Y no hablo de mentirle a tu pareja y serle infiel, hablo de esa mentira a tus amigas, ese “salí con él, pero no pasó nada”, “me dijo que yo le gustaba pero…”, “hablamos y ya entendí todo”.

MENTIRA

El problema no es la mentira que decimos, es el por qué la decimos. Las usamos para ocultar ese comportamiento que tuvimos que sabemos está del asco. Las usamos para no decir que cogimos una vez más con el patán que tenía un mes sin llamarnos y que solo lo hizo porque sabe que es nuestra debilidad. Las usamos para no admitir que tenemos un idiota que con tres palabras nos quita la ropa. Es más… ni siquiera nos quita la ropa ¡Hace que nosotras nos la quitemos! Porque ni eso puede hacer por nosotras.

Yo tengo a ese imbécil en mi vida, y también he mentido. Admito públicamente que lo veo y babeo como mujer en dieta frente a un pastel de cualquier tipo, porque ese no es el problema, puedo aceptar públicamente que me encanta, que su solo nombre me hace derretirme, pero no puedo aceptar que él no siente lo mismo, que cuando me dijo “como amigos” y luego lo completó con un “deberíamos salir más” yo decidí leer “puedes seguir intentándolo” y “en verdad me encantas, pero tengo miedo”

MENTIRA

Y quiero que lean ese mentira en voz de mujer histérica por favor.

Es como culpar a Summer porque Tom es un idiota con audición selectiva y una percepción distorcionada de la realidad.

En fin, el punto (y sé que yo no lo cumplo, así como sé que ustedes están asintiendo con la cabeza y diciendo que tengo razón) es que tenemos que dejar de culpar a otros por las pinches ilusiones que nos hacemos nosotros mismos, por nuestra audición selectiva y distorsionada, tenemos que aprender que lo que nos dicen es exactamente lo que sienten. Tenemos que dejar de mentirnos a nosotros porque es conveniente, porque pensamos que nos hará menos daño, porque todos sabemos que a la larga no es así.

Y yo me pregunto ¿Todos lo hacemos? ¿Todos nos creamos una novela mental para no enfrentar un “no le gusto suficiente”? ¿Soy solo yo? Y si soy solo yo ¡Por favor alguien que me lo diga! Para comenzar un crowdfunding para un psiquiatra, porque claramente con un sueldo de publicista no tengo cómo pagarlo sin ayuda.

 

Lo hice con su mejor amigo

Hoy vengo a confesar una cosa: lo hice con su mejor amigo, y me toca hablar de eso.

Lo difícil fue tomar la decisión.

Fue tomar el teléfono y decirle “salgo a las 7”.

Lo difícil fue no parar a mitad de camino.

Quisiera poder lanzarme una de moral y luces y decir que mi consciencia me gritaba que no lo hiciera, pero no es cierto. La verdad es que la voz en mi cabeza hacía lo contrario… me empujaba, me impulsaba.

A ver, al final del día él tiene novia.

Si si… estoy tratando de justificar algo que claramente está mal, pero la verdad es que no me queda claro qué tan mal está. Qué tan mal puede estar algo que te generó al menos 3 orgasmos en una noche ¿No tan mal verdad?

Y al final del día, él fue quien decidió besarme solo para decirme que ya no sentía nada ¿Eso no justifica que yo bese a su amigo para ver si es cierto? Ok, fue más que besar, pero es que no tenemos 15 pues…

Bueno la verdad es que solo quería decir que si, lo hice con su mejor amigo.

Si, crucé la raya.

Y si, estoy clara que después de esto no hay vuelta atrás. Y el que me conoce entiende que posiblemente esa era la intención, saber que hay algo peor que él jamás me perdonaría, para así ni siquiera tomarme el tiempo de volver a buscarlo.

La nueva novia de mi ex

Hablemos de un tema que a todos nos molesta: La novia nueva.

¿No se han preguntado por qué sentimos la necesidad de destruir a la nueva pareja de nuestro ex?

Yo me lo he preguntado, a menudo. Siendo honesta muchas me caen bien, a muchas las veo y digo “oye que bien”, a otras las veo y digo ¡¿De verdad?! Porque seamos honestos: nada duele más en el ego que te dejen y luego anden con alguien a quien consideramos feo, gordo, estúpido, entre muchos otros adjetivos descalificativos que podamos usar.

Por eso hoy pienso enumerar las cosas que me han molestado de las novias nuevas de mis exs, y espero que ustedes me dejen su lista para saber que no estoy sola.

La primera que me choca es que sean gordas o feas, admito que es sumamente superficial, pero de qué otra cosa me voy a dar cuenta cuando las stalkeo en 10 redes sociales diferentes si me tienen bloqueada.

Antes de que me digan que soy una mala persona: ya lo sé, y por otro lado evidentemente esto es solo una forma de cuidar mi ego, pero que hablando en serio ¿No les molesta ver que están con alguien que se ve peor que ustedes? Será que nunca les ha tocado preguntarse: Si estos son los gustos de este pana ¡¿Yo luzco así?!

Por otro lado: las rutinas de pareja feliz. ¡Dios! Como me revienta esto de que todo lo hacen juntos ahora, pero la peor parte es si lo ves haciendo cosas que contigo no hacía. ¿Quieren saber cuál es el consuelo? Que ella se lo cree mientras que ustedes saben que por dentro el está a punto de explotar.

Lo que me lleva a otro punto: la tolerancia, me puedes explicar ¿Qué coño tiene este ser humano para que tú le aguantes todo lo que odiabas de mí?.

Seguimos en la misma línea.

Me mata cuando la nueva es la persona más complaciente del mundo, la que en su vida había tenido una foto en un evento deportivo y ahora es la más fanática de su equipo. Pero lo que más me hace arder es la rutinita de camisas iguales, de vestirse similar, escuchar la misma música y el bendito #RelationshipGoals… me vomito, porque sabes qué todo se ve bello en las redes sociales, pero en el fondo sé que no es perfecto y lo que me da nauseas es que trates de que todo el mundo te lo crea.

Y ahora les cuento lo que más me indigna: que compartas lo que yo compartí contigo. Me parte de la arrechera ver que la llevas a lugares a donde me prometiste ir, verlos juntos en conciertos de MI música favorita, de la que ahora este ser humano es fan. Me da asco que tome mis hobbies y que se vista como yo me vestía porque a ti te gusta ese estilo. ODIO que tenga cierto parecido conmigo.

Y todo esto me revienta porque significa que si te gusta la gente como yo, pero simplemente no te gusto yo.

Olvídense de la paja de “la transforma en mí porque todavía me ama” no bebés, la transforma en ti porque así le gustan las mujeres, pero no le gustas tu, lo cual hace de todo esto algo todavía más triste porque queda claro que ni cambiándote el ADN él va a volver contigo.

De Malas Decisiones y Corazones Rotos

Me parte cuando tengo que escucharte decir que fuiste una persona antes de mí y otra después, porque sé que no fue para bien esa transformación, pero ese no es el tema… hoy les cuento como llegas a entrar de forma voluntaria a un cuarto donde sabes que solo se romperá tu corazón.

Siempre he tenido en mente que no eres una persona que pueda tomarme a la ligera, todo contigo tiene tanto peso que esa mañana un “Hey ¿Qué más?” me desarmó por completo, tuve que pararme de mi puesto de trabajo y salir a tomar aire porque me falta espacio. Porque tú eres la razón de este hueco que llevo dentro que me recuerda a cada minuto que le hice demasiado daño a una de las personas más importantes que he tenido en mi vida.

Ese día es un borrón en mi cabeza después del saludo, sé que hablamos pero no puedo recordar qué te dije. Llega a mi cabeza algún recuerdo de hablar sobre mi prima, trabajo y cosas; pero nada claro. Y llegó mi cumpleaños, que siempre tiene esa mala costumbre de ser una razón para desatar lo absurdo.

Te invité y me vestí teniéndote en mente. Usé shorts porque mis piernas son mi mejor atributo, y unos tacones extremadamente altos para estar a tu altura y dar esa vibra de chica mala. Una camisa de Nirvana para que no olvides mis gustos y personalidad, con una chaqueta de cuero, pero me derretí apenas pasaste por la puerta, porque no importa el tiempo que ha pasado, siempre has sido tú.

Pasé la noche con mi atención en ti, en nuestra conversación y con esa estúpida sensación de que no habían pasado sino días desde la última vez que hablamos. Hablamos de la vida, de los planes, de la familia y de todas esas cosas que conocemos el uno del otro mientras tomábamos hasta el amanecer, porque así son las cosas contigo… hasta los extremos.

Y la verdad es que me fui sin ningún rasguño ese día solo porque no lo intentaste.

Pero tuve que insistir, este hueco que tengo por dentro desde los 18 años no me podía dejar en paz y me hizo perseguirte. Hablamos mucho esos días, hablamos como si fuéramos de nuevo mejores amigos, como si nada pasaba y yo… yo era feliz.

Era feliz hasta que me vino esa estúpida idea a la cabeza, invitarte por unas cervezas, porque siempre tuve esa imagen en mi cabeza de hablar y aclarar nuestras vidas en una mesa con una cerveza de por medio, porque no eres un tipo de tomar café. Y con la idea vino una ejecución fastuosa que terminó, obviamente, en cervezas de más y una invitación a un Bar, a lo que me negué más de 6 veces.

El problema es que de alguna forma me convencí de que todo estaba bien cuando no era cierto.

Y ahí gente… ahí vino el error, cuando nos lanzamos a la piscina pensando que es profunda y tenemos espacio, pero pegamos con el suelo.

Te seguí el juego sucio y me dejé convencer de abrirte mi cuarto y mi cama. El problema es que contigo nunca he podido cerrar el corazón.

Tuve que detenerte, no por miedo a que llegara alguien, ni por estar cansada… tuve que detenerte porque no pude manejarlo. Porque sentí como algo en mi pecho se volvía pedazos, se prendía en fuego y al mismo tiempo se volvía oscuro, sentí lo que todos sentimos cuando se rompe nuestro corazón un vacio inmenso e incurable. Sentí como me arrancaban algo, juraría haber escuchado como se desgarraba mi corazón en medio de ese cuarto oscuro y fue como si tus manos me arrancaran la piel por donde pasaban.

Me di cuenta de que era demasiado para mí, que no estaba preparada y no iba a poder salir ilesa de esto. Me di cuenta de que era muy tarde, pero tuve que detenerte, ponerme la ropa como pude y llevarte fuera de mi casa.

No dormí sabes, pasé toda la noche en vela con mil pensamientos en la cabeza sobre la vida, el pasado, el futuro y todo aquello que tenía que ver contigo. Quise desaparecer, borrarme del planeta y ser aire como la canción de Mecano.

No lo sabes, y no fue tu culpa, pero esa noche me destruiste. Me demostraste lo débil que soy y el poco control que tengo de mis emociones, esa noche me mostraste lo peor de mis emociones. El hueco que llevaba por dentro no solo se hizo más grande, esa noche me absorbió.

Y luego desapareciste, fuiste tú quien se hizo aire y se borró del planeta. Y estoy segura de que en algún rincón oscuro tu mente estaba consciente de lo que pasaba por mi cabeza y una parte muy retorcida de tu personalidad disfrutó ese pedacito de venganza.

Y tuve que ser yo la que aligerara toda la situación con un “no significó nada, solo somos amigos” tan frío y estandarizado que me da nauseas y tu lo creíste, o pretendiste creerlo porque era más sencillo que vivir con eso que yo viví estos 6 años: la impotencia y frustración de haberle roto el corazón a una persona que respiraba solo para ti.

De Tinder y otras aventuras

Y volvemos a las aventuras, mías y de estas mujeres que me rodean en el día y día, que son increíbles, pero sobretodo que son increíblemente divertidas.

Y hoy el tema es algo que está de moda a nivel mundial: Tinder, si, Tinder la aplicación para “conocer” gente con la que salir, cuadrar, coger o lo que sea que pretendan hacer. El asunto acá es que no todos estamos en la misma nota cuando entramos en un app como este, de hecho no todos estamos en la misma nota en la vida, pero eso ya es otra historia.

Antes de entrar en la historia en si, les cuento las cosas generales que he encontrado en Tinder (no digo que los hombres son los únicos culpables, solo que en el app yo solo veo hombres) para que luego ustedes me cuenten las suyas.

  1. Hombres cuya foto de perfil es el día de su boda: ¡OUCH! Dios no quiera que las amigas de tu esposa, o tu esposa entren en Tinder y ¡BUM! Sorpresa.
  2. Hombres con fotos con novias: el mismo caso anterior.
  3. Penes, muchísimos penes.
  4. Chicos con edades que de verdad o son la suya: tipo ponen 30 y se ven de 18.
  5. Hombres que colocan fotos solo con lentes, cara tapada o con miles de amigos. Lo cual solo da la impresión de que están ocultando algo.
  6. Filtros, filtros y más filtros.

Y por supuesto también chicos normales con los que he establecido conversaciones y demás.

Pero la parte divertida de todo el cuento viene acá. Resulta que hago Match con un chico súper guapo, que se ve bastante chévere y que además tiene muchos amigos en común conmigo que me dan buenas referencias del susodicho.

Hablamos de la vida, de los gustos, de qué nos haces felices y… En medio de la conversación caimos en trabajo y resulta que conoce a una compañera. El chico en cuestión insistió para que preguntara por él, obvio que como soy hice un chiste de todo el asunto con el típico “no, prefiero enterarme por mi misma que por referencias ajenas”. Nos reímos, seguimos hablando y bueno terminé preguntando por el susodicho.

Las referencias no podían haber sido mejores y yo honestamente ya iba súper pendiente de conocer al sujeto, y toda la conversación siguió el camino correcto. En medio de todo salió el tema de la playa (que yo amo) y bueno se armó un plan de ir con mis amigas, pero con la promesa de que si ellas embarcaban el me llevaba incluido un “mejor para mi si te embarcan, te vienes conmigo”. Así que todo iba bien, el susodicho hasta preguntó la logística del plan y quedamos en “hablar mañana”, esas fueron sus últimas palabras, porque literalmente se desvaneció después de ellas.

Tengo que confesar que le escribí luego para darle un último chance y obviamente nunca respondió. La pregunta queda entonces ¿Qué pasó? Pues es bastante posible que no me enteraré jamás, pero les juro que me quedaré con la intriga por siempre, nivel le mostré a mis amigas la conversación a ver si ellas entendían y nadie logra entender qué ocurrió.

Pues como en la vida nada se oculta luego apareció esa figura que todas las mujeres hemos sido en algún momento, pero que todas odiamos: la exnovia. Porque todas las personas que dieron referencia (por la insistencia de él) la mencionaron… esto me da una idea de lo que puede haber ocurrido pero da igual.

Les cuento que lo encontré meses después en una discoteca conocida, lo vi pasar frente a mi y me di cuenta de inmediato de que la vida me salvó de estar con alguien solo por la “idea” de quien era (además de que me llegaba un poco más arriba del hombro no más y bueno ya pasé por ahí y no quiero volver). Trató de invitarme un trago porque “se le hacía conocida” solo me reí y le dije que quizás más tarde… cosa que obviamente no iba a ocurrir.

No es la primera vez que alguien en Tinder hace planes para no cumplirlos, ni es la primera vez que un hombre aplica la de la bomba de humo en mi vida. Pero la pregunta que queda en el aire es: si están en Tinder y tratan de hacer planes con las personas ¿Por qué no cumplirlos? ¿Cuál es la razón para que los hombres comiencen por un camino y luego decidan desaparecer?

Si alguien tiene una respuesta, pues aquí los espero.

“Pero” es sinónimo de HUYE

tumblr_lx1fv03JZI1qecjieo1_500De nuevo he pasado tiempo lejos de aquí, pero se hace inevitable volver.

Una vez hablé de los amores épicos, hablé de cómo son inagotables y jamás dejas de sentirlos. He hablado de cómo tenemos que conocer nuestros límites cuando se trata de jugar con alguien o permitir que alguien juegue contigo.

Hoy les voy a hablar de la peor palabra que existe cuando estamos hablando con alguien con quien mantenemos o queremos una relación, la palabra más peligrosa que nos pone justo en la línea de rompernos o de romper a alguien. La palabra “pero”

Ese maldito “pero” que viene después de un “yo te quiero…” o un “me encantaría estar contigo…”

Y es un potencial rompimiento de corazón y espíritu porque lo que viene detrás nunca es positivo.

Ese “pero” es la indecisión humana puesta en una frase, es tóxico y atenta contra nuestra salud mental. Ese “pero” es el complemento perfecto para una frase que jamás debió salir de la boca de la persona frente a nosotros.

Chicas, mi recomendación: CORRAN, huyan lo más lejos posible al primer “pero”. Quien de verdad quiera estar con ustedes no pondrá peros al final de las frases, a menos que sea un “te quiero pero mucho más que tu a mi” o “me encantaría estar contigo pero hoy tengo que trabajar ¿Podemos salir mañana?”

Porque quien le pone peros a estar juntos le pondrá peros al tiempo juntos, a estar juntos en público, a conocer a tu familia y a su estatus de relación.

Así que olvidémos los peros y busquemos al otro que está parado 100 mts más allá, dispuesto a querernos sin peros.

Y que me corrija alguien si me equivoco, pero lo que comienza con “peros” termina mal ¿No?

A la velocidad equivocada

Acabo de darme cuenta de algo: los estándares de relaciones y de cómo estas deben comenzar están bien jodidos entre mi grupo de amigas.

Les explico por qué. Hace meses conocimos a un sujeto A, Sujeto A es un tipo increíblemente guapo, con un estilo incomparable y definitivamente un joven muy cool (al principio pensábamos que era un douche o un imbécil, pero una visita a su casa comprobó lo contrario).

Pero siguendo con la historia… después de conocerlo en una situación un tanto extraña, pero en todo su esplendor lo volvimos a ver otro día (donde hemos de admitir que básicamente lo perseguimos porque solo fuimos a ese lugar porque sabíamos que estaría ahí después de un complejo proceso de stalkeo digital).

Posterior a eso vinieron dos encuentros fortuitos (uno más que el otro que si fue medio forzado) y por último una salida donde al fin pudimos cruzar palabras lógicas por largo rato con el sujeto en cuestión que terminó en una borrachera innombrable y un ratón infernal (sin contar algunas lagunas mentales que no me dejan leer muy bien la situación). Y que desencadenó un plan donde sin duda alguna volveríamos a verlo.

Ahora la explicación del porqué nuestros estándares de cómo debe comenzar algo están muy jodidos: Entre todo esto pasaron aproximadamente dos meses, dos meses donde jamás cruzamos una palabra con el susodicho, donde el máximo intercambio fue por Redes Sociales. Y como en la última salida no ocurrió nada ya nuestra conclusión es que me encuentro en el Friendzone ¿Les parece lógico? Porque después de verlo de lejos honestamente si no me encontrara en el Friendzone dudaría por completo de mi capacidad de tomar decisiones.

Tenemos el estándar equivocado del tiempo de las relaciones porque esperamos que todo se mueva rápido y terminamos teniendo relaciones apuradas que también se acaban muy rápido.

Puedo considerarme bella y adorable, pero ahora que lo veo de lejos prefiero un tipo que se tome el tiempo se ver si le gusto algo o no, no que se muera por mi así como a la primera porque eso seguro no va para largo. Basta de esas relaciones huracanadas que comienzan así como por la fuerza, donde no hay calma y todo es como apurado.

La vida nos ha rodeado de relaciones apuradas a todas en este grupo de chicas, y por eso si no vemos algo en una semana ya pensamos que no hay interés, honestamente si me preguntan: esto está horrible y nada está bien. ¿Somos las únicas que están como fuera de ritmo? ¿Alguien me puede decir cual es el tiempo estándar entre conocer a alguien y decidir que te gusta?

¿O será que de verdad estoy en el Friendzone y no lo quiero admitir? Al final el sujeto me invitó a dos lugares, en un lapso de menos de una semana de diferencia y la situación se repite, me ha dedicado tiempo y se mostró ofendido cuando mi plan parecía ser diferente a hacerle compañía.

¿O será que solo estoy en el friendzone porque soy yo la que da señales equivocadas?

Aprovecha lo positivo: Costo de oportunidad

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, o quizás no sabemos que podemos perderlo. El dilema está en el costo de oportunidad, si algo me dejó la Microeconomía fue ese concepto (creo honestamente que no me dejó mucho más) cada vez que tomamos una opción hay un costo de oportunidad que va relacionado a todo aquello que no estamos tomando, pero yo he decidido ver la vida de otra manera, he decidido que en una relación en el momento en que te terminan ese costo de oportunidad se vuelve exactamente eso: una oportunidad.

Cuando te dicen “se acabó” es mentira, las cosas no se acaban ahí, esa frase es solo el comienzo de algo totalmente distinto. Vas a conocer a una persona muy diferente después de esa frase, y no estoy hablando del tipo que se va caminando en ese momento, estoy hablando de la persona que se queda ahí contigo, esa nueva persona que vas a ser de ahora en adelante.

Si hay algo que he aprendido de la vida es que ni modo, tienes que seguir caminando y nada mejor que caminar hacia algo bueno, porque nadie quiere seguir andando si lo que se viene es el infierno mismo. Así que ¡Anímate! Trata de mirar el final de algo como el comienzo de algo nuevo.

Olvídate del arrepentimiento, del dolor, de la tristeza, eso no te va a hacer nada bien. Crea esa nueva persona pensando en todas las posibilidades que tienes frente a ti ahorita. Olvídate de que no tienes a quien decirle que llegaste a casa bien y recuerda que ya no tienes que decírselo a nadie, porque no estás sola, estas abierta a cualquier compañía. ¿Sabes eso de pelear por la película que van a ver? También se acabó porque ahora puedes ver lo que te da la gana y si no lo quieres ver sola búscate algún tipo o amiga al que le guste exactamente lo que tu quieres ver ¡porque puedes decidir!. Y ni hablar del tema de bailar ¡Problema resuelto! Porque ahora puedes bailar con quien te de la gana y cómo te de la gana, y si uno no te gusta tendrás 27 opciones más cerca.

La vida me acaba de enseñar a coñazos que cuando alguien te deja hay 30 más que estaban esperando ese momento así que ¡Disfrútalo y libérate! Porque en este siglo nadie necesita un tipo para poder ser feliz.

Aprendiendo a jugar

Lets_Play

El otro dia hablando con una amiga vino a mi cabeza una frase de esas que te parecen una iluminación divina: “Si vas a jugar con alguien asegúrate de calcular bien, porque quizás la llevas al límite antes de darte cuenta”

Y esto aplica en TODA situación, si vas a jugar con alguien sentimentalmente, físicamente, si vas a hacer presión en el trabajo, si vas a ponerte a echar broma con ella, entre muchos otros ejemplos. Me recordé de la típica frase de preescolar que las maestras te dicen que “hay que saber jugar”.

Todo esto vino a que nos encontramos en situaciones donde chicos, jefes y otras personas decidieron “jugar” con nosotras y salieron, como dicen en Venezuela, con las tablas en la cabeza por no darse cuenta de que estaban empujando un límite que no se toca en nuestro caso.

Mi mamá dice que yo me gobierno desde que tengo 15 años, mi papá insiste en que siempre he hecho lo que me da la gana y mi hermano muy sabiamente dijo que el día que yo me case es porque conseguí un tipo que “me ponga en mi lugar” sin referirse a violencia si no básicamente un tipo que no me deje hacer lo que le dé la gana, o que al menos negocie los límites conmigo.

La frase nació porque un chico A supuestamente gusta de una chica B, resulta que el chico A pasa meses insistiendo para salir con la chica B, pero en el momento en que lo logra, salen, pasan una buena noche y cada quien se va a casa habiendo evitado terminar bajo las sábanas a como diera lugar el chico A desaparece por completo. Lo mismo me ocurrió, la diferencia es que en mi caso no hubo manera de evitar quedar bajo las sábanas.

El hecho es que tanto esta chica A como yo somos personas de carácter fuerte, decisiones apresuradas y cambios emocionales rápidos y secos; somos personas capaces de verte a la cara y decirte “no juegues conmigo porque no puedo manejarlo, porque me gustas increíblemente demasiado y no puedo mantener mis pantaletas puestas cuando estas cerca”, así como somos capaces de ver a la cara y decir “Solo quiero llevarte a la cama porque eso es para lo único que me gustas” o incluso “Podemos seguir esta relación pero tienes que estar claro de que yo ya no te quiero”, porque somos así secas, directas y sin filtro o pelos en la lengua.

Somos el tipo de persona con el que tienes que saber jugar, porque si las reglas no están claras puedes salir con las tablas en la cabeza. Somos seres tolerantes, pero si te equivocas vas a recibir un balde de agua, porque nuestra sinceridad e indiferencia puede ser demasiado cruda, y no es por mal, no es un instinto de venganza, es simplemente que preferimos definir las cosas de forma racional y dejarlas en un lugar donde no jodan mucho, porque no vamos a estar perdiendo el tiempo con gente, situaciones o momentos que al final del día no van a sumar nada a nuestra vida.

bully1331662653_6768479576

Una cosa es cierta, los límites son importantes al momento de estar, jugar, compartir y vivir con alguien, ya sea jefe, novio, crush, amigo o demás. En la vida tenemos que aprender a jugar para que no llegue el mundo a echarnos un balde de agua fría en la cabeza, porque personas secas, sinceras y demasiado honestas abundan en este mundo, y ninguna de ellas se van a sentar a esperarte en la acera mientras tu decides qué quieres con la vida o aprendes a pedir las cosas, hablarlas y llevarlas a cabo de forma clara.

Aprende a jugar, no vayas por la vida probando los límites de las personas porque siempre es más fácil tener a la gente por lado bueno a luego correr a arreglar las cosas.

Aprende a jugar, porque el que no sabe jugar es el niño de preescolar al que un día el otro harto le lanza el balón directo a la cabeza solo por el placer de hacerlo llorar… o lo muerde quien sabe.